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PREGUNTAS

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CUESTION O PREGUNTA
 
RESPUESTA O PISTA DE SOLUCION

 

Es interesante ver cuánto la Iglesia insiste en la penitencia. ¿Pueden los niños pequeños entender y asimilar semejantes mensajes negativos?¿No estamos perdiendo el tiempo en cuaresma cada vez que insistimos en sacrificios, dolores, en renuncias, en sufrimientos, en arrepentimiento, en perdón, en conceptos y en términos semejantes?

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En la pregunta de nuestro catequista. o acaso profesor de religión, ya sólo le falta prohibir que se hable de la cruz, de la muerte de Jesús, del suifrimiento de la pasión... Porque es evidente que, en el modo de formularla, se implica una cierta respuesta afirmativa latente en su pregunta.

Conviene responderle con dos grandes planteamientos.

a) El MENSAJE CRISTIANO, evangélico, no le inventa la Iglesia, y por lo tanto no debe ni puede quedar a merced del educador de la fe, que es sólo anunciador, transmisor de su contenido. Y ese mensaje tienen una carga indictutible en relación a la muerte y a la pasión del Señor, que es una realidad básica. No ocultes a los catequizandos de cualquier edad la realidad de ese mensaje. Adáptalo "psicológicamente" a cada edad, no insistas en los "sangriento", pero presente la realidad dolorosa de la muerte del Señor, que es una realidad serena, admirable y básica en el Evangelio

Aunque es preciso también recordar que la base evangélica no está en la muerte y en la cruz, sino enb la vida y en la resurrección. "Si Cristo no ha resucitado nuestra fe queda vacía", dice San Pablo. Hablar en el Viernes Santo SOLO DE LA MUERTE Y DE LA CRUZ sería insufici8ente. Y del mismo modo, hablar en el Domingo de gloria, SOLO DE LA RESURRECCION, sin aludir a la muerte y a la cruz, resultaría insufuciente.

El mensaje implica las dos realidades, y todas las demás consecuentes.

b) El educador de la fe debe tener en cuenta de que, cuando informa y forma la conciencia del niño, no la forma para el presente, sino para toda la vida. Y debe presentar, y lograr, que el educando asimile, toda la realidad religiosa que va a iluiminar su vida de adulto. Educamos para la vida, no para escuela, pera el mañana no para el momento actual.

Por lo tanto a su pregunta hay que responder con sencillez y claridad, que sí tienen sentido hablar al niño pequeño de la cruz y del dolor, de la muerte de Jesús, si bien no es conveniente quedarse sólo en ello. El niño entiende lo que es obrar mal y entiende lo que importa el arrepentirse y el decidir no volver a hacerlo. Es decir entiende y asimila, más de lo que creemos, el misterio del Señor que sufre, aunque no sepa explicar el porqué. Eso lo entenderá en cierto sentido cuando vaya madurando.

Por eso, educador, catequista, profersor de religión, presenta el MENSAJE EVANGELICO en toda su realidad y acompaña el crecimiento del creyente infantil, que es todavía más crédulo que creyente, a fin de que se forme su mente religiosa con la verdad entera, no con plantemientos fragmentarios o desdibujados. Sigue las pistas de lo que la Iglesia ha hecho desde hace dos milenios y seguirá haciendo en los años venideros. Míira en los ojos en la mente de tus niños pequeños el cristiano adulto que sueñas formar con tu entrega y con tus planteamiento y exposición de tus explicaciones y comentarios. Hazlo con delicadeza no con patetismo, con amor a la verdad del misterio y no a las demandas de la psicología que son importantes, pero no los únicos criterios de la actuación educativa.

 

 

 

 

     

 

 

 

 

 
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