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PREGUNTAS

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CUESTION O PREGUNTA
  RESPUESTA O PISTA DE SOLUCION

  Por favor, respondedme a esta pregunta o cuestión:
   Tengo  varios niños inaguantables en mi grupo de catequesis. Si son inaguantables, lo mejor para mi es echarles y que nos dejen en paz a los demás. El cura de la parroquia no me deja. ¿Qué puedo hacer yo, ¿Marcharme y que venga otro?

 


     La pregunta está formulada con cierta desesperación y por eso es difícil que entiendas la respuesta. Te recomendamos tranquilidad y que leas esta respuesta cuando estés tranquilo, no cuando estés nervioso o nerviosa.

    Primero. No hay ningún catequizando que sea inaguantable. Es mejor que emplees términos como “inquietos”, “nerviosos”, “difíciles”, “indisciplinados”, “inestables”, “problemáticos” etc.

    Segundo.  En cada caso hay que estudiar la situación de las personas, aunque sean niños. Pero siempre con paz. El catequista no está obligado a triunfar en todo, sino a hacer lo que pueda por formar en lo posible a los niños o jóvenes con los que trabaja. Pero debe hacerlo con paz. Casi es seguro que estás haciendo con ellos mucho más de lo que crees. El catequista es más catequista por lo que es  que por lo que predica.

   Tercero, por eso no tiene sentido hablar, como tu haces, de “marcharse”, pues eso es lo último que se puede hacer como catequista. Antes hay muchos cartuchos que quemar. Y no hay que hablar de fracaso, sino de dificultad, de situación imposible, sino de dificultades… ¿Te marcharías si te dieran mil dólares por cada sesión de catequesis? Pues piensas que te dan mucho más. Lo verás cuando llegue a la otra vida y te enseñe “San Pedro” el libro de tus cuentas. Allá verás la maravillosa “paga” que ganabas cada vez que “aguantabas” a esos “inaguantables” niños y quedará sorprendido de las muchas cosas que en ellos sembraste y que Dios hizo fructificar cuando menos se esperaba. No olvides que “Dios escribe derecho con renglones torcidos”.

    Cuarto. Será muy conveniente que emplees métodos activos y no “predicativos”. Es decir, con los niños, sobre todo los de hoy, hay que emplear sistemas y métodos “operativos” (un dibujo que se explica y se completa, un texto que se copia, un mural que se diseña y compone entre todos, un recorte de periódico que se completa, una pizarra que se dibuja entre los miembros del grupo… mil cosas más, que el catequista va aprovechando para dejar claro lo que cada vez se debe exponer y explicar... Con métodos activos, los niños “aprenden” lo que se tiene previsto. Si sólo se les quiere “predicar”, el trabajo es más difícil, porque los niños deben aprender mucho por las manos, algo por los ojos, muy poco por los oídos… No es conveniente seguir, al revés, procesos de oídos mucho, ojos algo, manos nada…

  Quinto. Cambia de metodología y verás come mejoras.  Y es bueno que consultes con los demás catequistas, sobre todo con aquellos que tienen más paciencia, más acierto y mejores metodologías con los catequizandos. Y pase lo que pase, no te “marches”, que no son los niños los que te necesitan, sino que eres tú el que necesitas a los niños para vivir mejor tu fe. Y Jesús os necesita a los dos, a los niños y a ti

 

 

 

 

     

 

 

 

 

 
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