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Termas de Catequesis. Escuela. Ver HOY A01

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Hoy 00 Presentacion y Temario

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Tema 00

Presentación y Temario

   

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LOS ANIMADORES DE LA CATEQUESIS, LOS CATEQUISTAS, PRECISAN CONSIGNAS, ALIENTOS, APOYOS, CAUCES

Son las LINEAS DE ACCIÓN DE ESTA GUIA

   Los temas, las ideas, las consignas prácticas que se expresan en este manojo de mensajes, para la acción evangelizadora, personal o grupal, representan un punto de partida únicamente: que los catequistas se hagan conscientes de su vocación, de su identidad y de su misión. Pero el ideal de llegada es que cada vez la actuación apostólica de cualquier mensajero de la palabra divina resulte más eficaz.
 
    Si el educador de la fe llega a persuadirse de la grandeza de su labor misionera y profética, cada vez será más existente consigo mismo. Buscar mejor formación sobre los aspectos doctrinales, sobre la psicología religiosa del catequizando, sobre los lenguajes, sobre las circunstancias ambientales, etc. Pero es decisivo que el catequista se tome en serio su labor, que se sienta responsable de su misión evangelizadora.

    Estos temas o manojos de consignas que siguen están preparados para que los catequistas posean un esquema básico que guíe sus reflexiones. Si preparan un encuentro entre ellos o una lección o sesión con los catequizandos, lo harán con  responsabilidad y con entrega total. Sus ideas quedarán más personalizadas y buscarán la eficacia pedagógica respetando el misterio de las cosas de Dios. Si después de los comentarios, diálogos y explicaciones, se sienten más y más comprometidos, será por que van descubriendo lo que realmente es la catequesis. Y, al aumentar su formación, estarán consiguiendo que los frutos de su tarea sean mayores.

   Estos esquemas que se le ofrecen en esta guía de trabajo, intentan ser abiertos, dinámicos, encauzadores de la reflexión personal y grupal.

   Nada puede reemplazar la palabra viva de los otros catequistas, de la comunidad evangelizadora a la que se pertenece, la experiencia del contacto personal, el proceso continuo de encontrarse periódicamente con los animadores y con otros catequistas. Pero, a veces, algunos documentos escritos pueden producir buenos efectos, como son revisar y repasar, recordar y complementar, sintetizar y contrastar, sobre todo extender lo que se va conociendo y reflexionando a la vida concreta de la catequesis.

   Ojala que los catequistas que, en grupo o personalmente, sigan estas consignas, este proceso de formación, se llenen de aliento y de responsabilidad en el trabajo. Y que cada día sean mejores catequistas para que el Reino de Dios llegue a todos los hombres, empezando por los más cercanos catequizandos, sean niños, jóvenes o adultos.

   


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PARA REFLEXIONAR

El Arzobispo José Delicado Baeza decía en una ocasión a los Catequistas:

Es necesario FORMARSE

   Como la Iglesia necesita ser evangelizada para poder e vangelizar, así el catequista necesita formarse para poder catequizar.

Dice la Christifideles laici: "Para que se dé una pastoral verdaderamente incisiva y eficaz hay que desarrollar la formación de tomadores poniendo en funcionamiento los cursos oportunos o escuelas para este fin. Formar a los que, a su vez, deberán empeñarse en la formación de los fieles laicos constituye una exigencia primaria para asegurar la formación general y capital de todos los fieles laicos (NB 63)

   El dar testimonio de la fe y educar es una misión común de toda la comunidad cristiana, de todos los miembros de la parroquia. Pero hay cristianos que son llamados a ejercer este servicio, este ministerio indispensable para la vida de la comunidad eclesial, con un cierto carácter oficial: son los catequistas designados para participar en esta función de la comunidad parroquial ordinariamente, aunque también se puede realizar en otras partes.

   Se trata de una vocación o llamada de Dios para este ministerio de hacer madurar a las personas en su fe y vida cristiana, a la vez que ayudar a consolidar y hacer fecunda a la misma comunidad eclesial. Por eso se realiza en la Iglesia con unas actitudes personales en sintonía y docilidad al Espíritu Santo, en disposición siempre abierta al don de Dios y al crecimiento también de la fe propia.

   El ejercicio de este ministerio, cuando se asume con estas disposiciones, va acompañado de la ayuda de Dios, de gracias abundantes, y es enriquecedor para todo el que lo realiza respondiendo a esta llamada con fidelidad: pero conscientes del valor fundamental para la vida y la misión de la Iglesia, exige del catequista, cualquiera que éste sea, gran confianza en el Señor, acompañada también de gran deseo de formación personal. Importa menos el punto de partida en el nivel de preparación, si ha sido llamado y aceptado para esta misión, y el deseo de formarse es eficaz: la eficacia de todo deseo para algo se mide, no tanto por los logros - visibles e inmediatos, sino principalmente por los medios que se eligen para este fin.

  La preparación y la revisión inmediatas en el proceso catequético, con la ayuda de otros catequistas de la parroquia, puede ayudar mucho, si es constante y se completa personalmente en casa y con la oración. El catequista debe tener conciencia de que no se trata sólo de enseñar la doctrina cristiana, sino también de ayudar a vivir la fe en comunión con Cristo, y de que es su espíritu el que ayuda a penetrar en las profundidades de su corazón para descubrirle como Salvador.

   A veces nos quejamos de que los niños, los adolescentes, los jóvenes en nuestro tiempo, después de años de catequesis y de la misma Confirmación, parecen no interesarse por la vida cristiana y están despegados de la Iglesia. Esta sensación, sin angustia, sí nos interpela y nos ha de ayudar a revisar nuestro ministerio. Y por eso mismo, es tan importante nuestra preparación para ejercerlo, a fin de poder ayudar lo más posible, no sólo pedagógicamente sino también en el testimonio de nuestra vida y de nuestra caridad incansable. Esta era una pregunta que encendía el deseo de los santos, desde la conciencia de su pobreza, para realizar la misión confiada. Y por eso ellos actuaban y nos resultan modelos hoy.

  Tenemos que mejorar la catequesis. Esta es una responsabilidad de los sacerdotes y catequistas, y hasta de todas y cada una de las comunidades parroquiales. El urgimos de esta manera no debe parecemos una exageración, sino la conclusión serena, pero decidida, a la que nos conduce la caridad de Cristo, que nos apremia, como nos dice san Pablo. Si se tienen estas disposiciones, la catequesis alcanzará una fecundidad cada vez mayor y aun insospechada, tanto para quien realiza este servicio como para los destinatarios, porque el Espíritu Santo actúa en los unos para los otros en favor de todos, cuando se mantiene la comunión en la Iglesia. El tiempo irá descubriendo esos frutos, como atestigua la experiencia. Es cuestión de confianza y fidelidad perseverantes.

   El catequista, según las circunstancias de cada uno de los destinatarios, ha de inducirles a desarrollar en ellos el crecimiento de Cristo, de la doctrina cristiana, del Evangelio, para que deseen "vivir en Cristo". Por eso ha de acompañarles en la experiencia de la oración y de las celebraciones litúrgicas, de manera que puedan llegar al compromiso cristiano y evangelizador en el mundo. Esta es la "confessio", según la tradición cristiana: "la adhesión común, pública y comprometedora, de la única fe apostólica definida por la Iglesia".

   Por eso, es necesaria para todos los catequistas la formación permanente", que resulta de la comprensión de esta vocación y misión en la Iglesia, con el deseo sincero de responder a este don. Pero es sumamente aconsejable y hasta mora/mente necesaria la formación orgánica y fundamental, con objetivos y contenidos más sistematizados, que, año tras año y en distintos cursos y niveles, viene ofreciendo la Delegación de Catequesis, tan celosa y eficazmente, en las distintas Escuelas de Catequesis. Las recomiendo encarecidamente y pido a los sacerdotes que las apoyen con esa decisión y empeño de quienes son conscientes de la importancia trascendental que una buena formación de todos tiene para la evangelización para la vida cristiana en nuestros tiempos.

                                 José Delicado. Arzobispo

 

 

  
 
   


  

 

Temas de la Guía
 
y de los encuentros

 A. Evangelio y Catequesis.  Ejemplo de Jesús
           “Soy camino, verdad y vida”

01. Evangelización y Catequesis. El anuncio misionero. Fe y cultura cristiana.   Catequesis de la comunidad y acción pastoral. Apostolado.
02. Qué es Catequizar.  Definición, Rasgos y dimensiones del compromiso.   Originalidad de la tarea de la catequesis. Etapas iniciales de la fe.
03. El Catequista. Identidad. La conciencia de la acción evangelizadora.   Profesiograma básico: cualidades y virtudes. La formación.
04 Tipos de Catequesis y de catequistas. Flexibilidad y amor educador.    Diferencias y apoyos para catequistas de vanguardia.
05 La acción del Catequista. Compromisos y responsabilidad.
    El desarrollo de los rasgos. La originalidad de su docencia.
06. El acto catequístico. Preparación. Desarrollo. Previsiones y reflexión.  Lo que se debe hacer en la sesión de catequesis. Orden y disciplina.
07. El catecismo como ejercicio. Sentido de la acción eclesial del educador.  La presencia y el testimonio como vida y como fuerza.
08. El proceso como ideal de catequesis. Continuidad y seguimiento.   Adaptación a cada momento evolutivo.

B. El mundo de hoy. Rasgos y circunstancias
         “Sois mis amigos, no siervos”

09.  Mundo de hoy y Catequesis. Ambitos y movimientos como entorno.     El hombre moderno más dinámico y complejo que le hombre de ayer.
10. Catequesis y Comunidad cristiana. El sentido de Iglesia.
     Dimensión profética del Catequista. Enviado, no propietario.
11. La familia como supremo apoyo de la fe personal.   La catequesis de la vivencia como auténtica fuente de fe y amor.
12. La parroquia como comunidad cristiana.  Comunidad de comunidades y apertura a todo anuncia de Jesús.
13.  La escuela como tránsito universal. Tipología y actuaciones.    Integración de la fe en la cultura y en la ciencia.
14. El Grupo como pequeña comunidad. Sentido vivo del grupo.
    Crecimiento, animación, desarrollo, proyección, alteración.
15. Los movimientos eclesiales y los modelos y estilos de educación.   La participación y las experiencias asociativas.
 
C. Metodología y participación educadora
          “Venid y reposad un poquito”

 
16. Planificación y previsión como condición de eficacia.             Proyectos y dinámicas de colaboración catequística.
17. Metodologías y dinámicas en la educación de la fe.     El counseling y la animación de las personas.
18. Los catecismos y los demás materiales instrumentales.
         Los recursos y les procedimientos activos.
19. Lenguajes diversos y creativos para un mundo nuevo.
        Comunicación en diversos idiomas catequísticos.           
 20 Programación, comunicación y evaluación.
        Departamento y entidades pedagógicas de apoyo.
 21. Los estorbos y los parásitos en el ejercicio de la Catequesis.    Descubrimiento de la realidad humana de la fe.

 

 

 

 

D. LOS CATEQUIZANDOS, HIJOS DE DIOS
         “Dejan que los niños vengan a mi”

22. El catequizando como persona, como Hijo de Dios.
        La personalidad y la religiosidad. Su protagonismo.
23. La infancia elemental. Niños pequeños y lenguajes adaptados.    Despertar religioso del hombre. Animismo y sensorialidad.
24. Infancia media. El niño activo y el inquieto.   Sus intervenciones y sus dinámicas espontáneas.
25. La infancia adulta. El niño reflexivo y participativo. 
          Los primeros compromisos conscientes.
26. Preadolescentes y el descubrimiento de los valores.
        Etapa de la religiosidad axiológica.
27. Adolescentes. Tiempos de crítica y de actitudes personales.   Primeras rebeldías formales y religiosidad autónoma.
28. Juventud y actitudes de independencia moral y espiritual.
     Actitudes firmes ante la vida. Diferencias de temperamento.
29. La catequesis de los adultos. Catecumenados. Inteligencia emotiva.    Necesidad de actualización. La catequesis permanente.     
30. Catequesis y tercera edad. Tiempos de recapitulación.
      La vida ascendente y el encuentro con los valores pasados.         
 31. Catequesis de personas diferentes. Losa más pobres.
    Necesidad de catequistas y educadores adaptados y expertos.

E. LOS MISTERIOS Y LOS MENSAJES
        “Id y anunciad a todas las gentes”

32. Nueva evangelización. Los tiempos nuevos que amanecen.
        Necesidades estimulantes del mondo presente.
33.  El Credo y el catecismo. Las verdades.
          Base bíblica del credo y actuación del catequista.
34. Dogmas y doctrina cristiana. Los misterios y las verdades.
      La variedad de enseñanzas de la Iglesia a lo largo de la historia.
35. Vida y moral y Evangelio. Exigencia de la vida cristiana.
      Catequesis de la conciencia y de los deberes del creyente.
36. Vivir la liturgia como catequesis. Los sacramentos como signos.   La oración y la vivencia del misterio cristiano.
37. María Santísima. Dimensión mariana de la catequesis católica.    Descubrimiento de la Madre de Jesús, primera catequista.
38. La figura de Jesús fuente de toda catequesis. Cristo.
       Los modelos catequéticos de Jesús.
39. La Biblia, Palabra de Dios en lontananza. Escrituras santas y Tradición.     Siempre a la escucha de la palabra de Dios.
40- Catequesis y ministerios en la Iglesia. Servicio y amor a Dios.    La diversidad de servicios de la caridad y de la Palabra.  

F. Apéndices

41. Catecumenado actual. Exigencias y posibilidades.
42. Dinámicas en las catequesis. Formas y técnicas de grupo.
43. Los medios audiovisuales como lenguaje ligado a lo religioso.
44. Arte y Religión. Asociación natural en la Historia.
45. Las experiencias religiosas. Valor de los experiencial en educación.
46. El grupo de los catequizandos. Rasgos y condiciones religiosas.
47.  Catequesis ante las sectas y movimientos religiosos.
48. Tecnología y catequesis. Uso de lenguajes modernos.
49. Las Bienaventuranzas. Programa de vida cristiana.
50. Información fácil de programas religiosos en Internet.

 

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