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Juan XXIII DEFINIA LA CATEQUESIS
Juan XXIII la definió como "Enseñanza ordenada y sistemática de la doctrina cristiana revelada por Dios y transmitida por la Iglesia para ser conocida y vivida cada vez más profundamente" (Disc. al Congreso Cateq. Internacional de Venecia. 1961)
Los elementos de esta definición van a ser claves en la comprensión y clarificación del concepto de catequesis.
- Se resalta la dimensión intelectual de "enseñanza" y por lo tanto su carga de instrucción y de formación.
- Se recoge la doble realidad del orden y de la sistematización en esa enseñanza y se alude a lo que diferencia la catequesis de otros ministerios de la Palabra: predicación, reflexión teológica, celebración litúrgica, anuncio evangelizador.
- Se precisa el objeto de la catequesis que es la "doctrina" de Cristo, no las opiniones teológicas o los consejos ascéticos, sino aquello que es obligado creer.
- Y se clarifica que esa doctrina tiene la doble cualidad de ser "revelada" y de ser "transmitida" por la Iglesia, que la ha recibido para darla a los hombres.
- Se pone de manifiesto la finalidad que motiva la transmisión, que es doble: conocer la doctrina y vivir según sus consecuencias.
- Y se alude a la progresión, es decir a la intención de hacerlo "cada vez más profunda y vitalmente".
Pocas definiciones o frases aclaratorias se han pronunciado por parte de la autoridad eclesial con tanta precisión, estructuración y clarificación como ésta. Y con ser clara y sugestiva, no deja claramente resaltados otros aspectos necesarios: sujeto, ámbito, método, condiciones.
Otras definiciones
Pueden ser de muy diversos estilos, alcances y configuración intelectual. El "Directorio general para la catequesis" reconoce que "la concepción que se tenga de la catequesis condiciona profundamente la selección y organización de contenidos (cognoscitivos, experienciales, comportamentales), precisa sus destinatarios y define la pedagogía que se requiere para la consecución de los contenidos" (Nº 35).
- El "Directorio internacional de pastoral catequética", de 1971, la definía como "La acción eclesial que conduce a las comunidades y a los cristianos en particular a la maduración de la fe". Es el segundo ministerio de la Palabra. Antes viene la evangelización o primer anuncio y luego viene la celebración u homilía y la profundización o Teología. (Nº 17)
- Y el "Directorio General" de 1997, que pluraliza y diversifica los conceptos y las interpretaciones, entre las muchas ideas definitorias que presenta, la entiende como "la acción que promueve y hace madurar la conversión inicial, educando en la fe del convertido incorporándolo a la comunidad de fe" (Nº 61)
- Los viejos catequistas la miraban en su dimensión más intelectual. Daniel Llorente decía: "Es la enseñanza metódica y educación religiosa de los niños y jóvenes y de las personas adultas poco instruidas en la religión." (Tratado de Ped. Cateq. Lecc. 1)
- Los Obispos suramericanos la socializaban y decían en Medellín: "Es la acción por la cual un grupo humano interpreta su situación, la vive y la expresa a la luz del Evangelio." (Renov. De la Catequesis)
Pío X la concebía en forma moral como "acción de comparar lo que Dios manda obrar y lo que los hombres hacen, de modo que, con el ejemplo de la Sda. Escritura o de la vida de los santos, se enseña el camino que aleja del vicio y ayuda practicar la virtud". (Encíclica Acerbo Nimis)
- Y Juan Pablo II la entiende como "La educación de la fe de los niños, jóvenes y adultos en la doctrina orgánica y sistemática para lograr la plenitud de la vida cristiana". (Catech. Tradenadae 18)
Entre las definiciones más intelectuales y las más morales, las que hacen referencia a la comunidad en que el creyente se integra y las que presuponen una dimensión más de fe, la variedad es grande. Incluso se puede decir que no es posible una definición entitativa, aunque se hayan formulado muchas descriptivas y fenomenológicas, puesto que decir lo que es resalta abstracto y describir lo que se hace es más cómodo
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