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IDEAS PARA LOS CATEQUISTAS y PROFESORES

Temas sueltos de lectura

Reflexiones. Noviembre 2

Semana Segunda

CINCO MINUTOS CADA DIA

AL COMENZAR LAS ACTIVIDADES

Recordarán los ejemplos, más que las ideas

 

 

 

 

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5 REFLEXIONES PARA LA SEMANA
 
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  LOS HECHOS ENSEÑAN

9 Noviembre

Protección de la Virgen

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   Durante la guerra con los protestantes, se encontraba el ejército de Carlos V en Flandes, en sus cuarteles de invierno. Todas las tardes, un soldado del campo contrario, de talla gigantesca, se presentaba a poca distancia de los parapetos españoles, y con atronadores voces insultaba al ejército español, a su Emperador; se mofaba de sus creencias y religión, y desafiaba a jefes y soldados a personal lucha.
   Carlos V habla prohibido bajo pena de muerte el responder a sus insultos y aceptar el reto. Martín Tamayo, natural de Oña (Burgos), un simple soldado del renombrado tercio, una tarde que el tudesco se extralimitó en su bravatas, dijo a sus compañeros.
 
  “Como vuelva mañana, a pesar de las órdenes del Emperador, salgo a campaña con él.” Sus amigos le hicieron ver que las órdenes del Emperador eran tajantes, y por lo tanto, si conseguía triunfar de aquel deslenguado, su triunfo sería efímero, pues S. M. cumplirla la amenaza.
    «Mi resolución es irrevocable, les dijo. Yo no aguanto más tan groseros insultos.»  Al día siguiente, a la hora acostumbrada apareció el aborrecido gigante. Martín, que estaba al acecho, se deslizó arteramente de las avanzadas españolas, y burlando al centinela, saltó al campo enemigo.

   Antes de enfrentarse con él, hincando devotamente sus rodillas rezó fervorosa plegaria a la Virgen, implorando su protección en aquel momento trágico, voluntariamente buscado por él, pero en defensa de la sacrosanta religión de su Divino Hijo. Su actitud fue recibida por su contrincante con soeces insultos.

  Terminada su breve oración, se levantó muy sereno, y enfilando la punta de su lanza se fue derecho a su retador. Sintióse un violento choque de lanzas seguido de varias evoluciones de ambos luchadores, hasta que, tras breve refriega, logró Martín atravesarle el cuello con imponente lanzada. Cual otro Goliat, desplomóse el gigante hereje y el cristiano David retornó a su cuartel llevando por trofeo la cabeza de su enemigo en la punta de su lanza.

    Ante la explosión de júbilo que levantaron los soldados, salió el Emperador de su  tienda e, informado de su motivo, ordenó formar la tropa para ser testigo del ejemplar escarmiento, impuesto al transgresor de sus imperiales órdenes.

   Ni soldados ni oficiales se movieron hasta que el César, tras las instancias de sus más allegados otorgó el perdón a aquel valiente soldado que, por defender la honra de su religión y de su Emperador, se jugó su vida en tan peligrosa lid.  

 

  

 

 

 

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EL MENSAJE para creyentes

10 de Noviembre

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        Se cuenta un hecho interesante de un famoso pintor alemán, autor de un cuadro de Jesús llamando a la puerta de una casa, en el que puso la leyenda abajo:  “Mira que estoy en la puerta y llamo”
     Esta pintura tan famosa tiene su historia. Dicen que al terminar la pintura, el artista llevó a su hijo para verla. Le dijo:
      — ¿Qué te parece este cuadro, hijo? ¿Te gusta?
      El muchacho miró el cuadro con mucha detención y, luego de un largo rato de fijarse en él, le dijo a su padre:
      — Es lindo, papá; pero olvidaste un detalle, la puerta no tiene cerradura.
      —  Así es, hijo —respondió el padre—, es que Dios nos hizo libres. El llama a la puerta de nuestro corazón, pero sólo puede entrar si nosotros le abrimos desde dentro.
    Jesús toca la puerta de nuestro corazón, toca y espera, espera y no se cansa de esperar.
     El libro del Apocalipsis dice: “Si alguien escucha mi voz, y me abre, entraré a su casa a comer, yo con él y él conmigo”.

   Los cristianos sabemos que Jesús llama a nuestras puertas y muchas veces no le abrimos. Lope de Vega tiene un soneto emocionante al respecto:

¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno escuras?
¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,        
pues no te abrí!  ¡Qué extraño desvarío
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!
¡Cuántas veces el ángel me decía:
Alma, asómate agora a la ventana,               
verás con cuánto amor llamar porfía!
¡Y cuántas, hermosura soberana:
“Mañana le abriremos --respondía--,
para ¡ lo mismo responder mañana!

Ideas para pensar

 
Mensajes para vivir

 

11 de Noviembre

San Martin de Tours

  martt  

  San Martín nació en Panonia, Hungría, el 316. Sus padres eran paganos. Estudió en Pavía, donde conoció el cristianismo. Su padre, que era tribuno militar, para desviarle del cristianismo, le obligó a ingresar en el ejército. Martín concilió sus deberes militares con sus aspiraciones cristianas. vida ejemplar como soldado, vida santa y caritativa.

   Siendo militar, sucedió el hecho tan tratado en la iconografía. Era invierno, y al entrar en Amiens, encontró un mendigo casi helado, sin ropa. Dividió su clámide en dos partes y entregó una al pobre. Cristo se le apareció vestido con la media capa y le dijo: "Martín, catecúmeno, me ha cubierto con este vestido".

   Pronto recibió el bautismo. Dejó la milicia para seguir a Cristo. San Hilario de Poitiers quiso ordenarle de diácono. Él se quedó de exorcista. Vuelto a su patria, convirtió a su madre. De nuevo fue a Poitiers y fundó Ligugé, auténtico monasterio misional. Allí pasó once años, feliz en su ambiente, pues fue "soldado de origen, obispo a la fuerza, monje por gusto".

  Es que Martín vivía feliz en Ligugé. Pero Tours se había quedado sin obispo. Un día del año 371 fue invitado a Tours con el pretexto de que lo necesitaba un enfermo grave, pero era que el pueblo quería elegirlo obispo. Apenas estuvo en la catedral, toda la multitud lo aclamó como obispo de Tours. Por más que él se declaró indigno de recibir ese cargo, lo obligaron a aceptar. Estableció cerca, para su humilde residencia, el monasterio de Marmoutiers, centro misionero, de donde saldrían un día San Patricio y San Paulino de Nola.

   Desde allí partía para sus agotadoras correrías apostólicas, durante 35 años, por toda la Galia. Nada le retenía. Acusó a emperadores, reprimió a los herejes, defendió a los débiles y a los condenados a muerte, realizó innumerables milagros. Se le atribuye la resurrección de varios muertos. Las curaciones por su medio fueron innumerables. Su fama fue y es indescriptible. Fue llamado "el apóstol de las Galias". Nadie hizo tanto como él por Francia católica.

     Sulpicio Severo escribió “Cartas y Diálogos” y sobre todo la “Vida de San Martín”. Pocos libros habrán sido más leídos que éste, que ha servido de fuente y estímulo para llevar por todas partes, a través de cantares y poemas, de representaciones teatrales, de la pintura y de la escultura, la imagen de este Santo, "el más popular y conocido de toda Europa". Un historiador ha contado en Francia 3.667 parroquias dedicadas a él y 487 pueblos que llevan su nombre.

    Sus intensos viajes apostólicos fueron muchos y tantas sus obra de caridad, que terminó agotando sus fuerzas físicas. Se veía morir. Sus discípulos le pidieron que no les dejara huérfanos. Martín contestó: "Señor, si aún soy necesario, no rehúso el trabajo. Sólo quiero tu voluntad". La liturgia comenta: "¡Oh feliz varón, que ni temió morir, ni recusó la vida".

   Los discípulos querían colocarle más cómodo. "Dejadme así, les dijo, mirando al cielo, para dirigir mi alma en dirección hacia Dios". El demonio no dejaba de importunarle. "¿Qué haces ahí, gritó Martín, bestia sanguinaria? No hay nada en mí que te pertenezca, maldito. El seno de Abrahán me espera". Y entregó su alma a Dios. Era el 8 de noviembre del año 397.

    Martín fue un asceta, un apóstol, un hombre de oración, muy influyente en toda la espiritualidad medieval. Su faceta principal, la caridad. El gesto de Amiens, dar media capa, fue superado, cuando siendo obispo, entregó su túnica entera a un mendigo gesto menos conocido . Sus mismos milagros, como los de Cristo, fueron milagros de caridad. Pasó haciendo el bien

 

 

   

 

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12 Noviembree

 

  http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/fotos/miguel_angel_1.jpg 

   El artista Miguel Ángel era un genio. Cierta vez, este famoso pintor y escultor que de hechos se llamaba Miguel Ángel Buonarroti, recibió la visita de un amigo, cuando justamente el artista se hallaba trabajando en una estatua. Al cabo de unas semanas, volvió el mismo amigo al taller del escultor y le halló trabajando aún en la misma obra.
   Intrigado por la coincidencia, dijo el visitante: “¿No tocaste esta escultura desde el último día que estuve aquí?”
    Y Miguel Ángel le respondió: “No estás en lo cierto. He trabajado de firme en ella. Hice los labios y la boca más expresivos. La cara más suave, corregí el contorno de una espalda; en aquella otra parte mejoré el trazado de las venas, que ahora parecen como si fuesen vivas y una infinidad de detalles que sería prolijo referirte”.
   Se sonrió el visitante añadiendo: “Todo eso no son más que pequeñeces sin importancia!”
   A lo que el escultor respondió: “Puede ser, pero no olvides que la perfección está hecha de pequeñeces, aunque ella en sí no es ciertamente una pequeñez””

   Como el visitantes todavía le preguntará, “¿Cómo es posible lograr tanta perfección y tanta belleza?”
    Miguel Angel le respondió: “Es muy sencillo. Basta imaginarse lo que quieres lograr y luego ir pacientemente quitando con el cincel lo que sobra”
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13 Noviembre

San Leandro de Sevilla

   Nació en Cartagena, hacia el 534 y murió en Sevilla el 13 de marzo de 600 ó 601. Clérigo católico, santo, nacido de una notable familia. Su padre era hispanorromano y su madre era visigoda. Su padre se llamaba Severiano y se le adjudica el título de dux, si bien su hermano Isidoro declaró que era simplemente un ciudadano, que era lo más importante.

   Tuvo tres hermanos menores (Fulgencio, Isidoro y Florentina) todos los cuales, como él mismo, fueron canonizados. Se supone a su familia huida de Cartagena con ocasión de la ocupación bizantina (¿552? ¿555?), estableciéndose en Sevilla. Allí ingresó en un monasterio. Cuando su padre murió, Leandro asumió la dirección de su familia, quedando como tutor de sus tres hermanos y ocupándose de la educación de Isidoro. Terminada la educación de sus hermanos, San Leandro se dedicó a la vida monástica y a difundir el catolicismo entre los visigodos en contra del arrianismo que ellos profesaban.

   Su hermano Isidoro de Sevilla le atribuye la conversión de Hermenegildo al catolicismo el 579, aunque podría tratarse de un afán de protagonismo. Se entregó a la vida monástica, hasta que fue elegido paral Arzobispado de Sevilla, cargo que no pudo evitar hacia el 584. Desde allí siguió su preocupación contra la herejía arriana, que el rey Leovigildo quería imponer en todo su reino. Por eso fue desterrado y maltrato por el autoritario rey visigodo.

   El plan real sufrió un duro golpe cuando su hijo Hermenegildo se convirtió al catolicismo. El padre le había hecho gobernador de la Bética, cuya capital era Sevilla. Aquí, por la acción de San Leandro y de Infunda, esposa católica de Hermenegildo, se había logrado que éste se convirtiera a la fe católica. Todos los autores contemporáneos atribuyen su conversión a San Leandro

   Desde el exilio, San Leandro siguió combatiendo el arrianismo. Viendo Leovigildo la imposibilidad de unificar la península en el arrianismo, levantó el destierro a los obispos católicos. Su otro hijo, Recaredo, en contacto con San Leandro se convirtió también al catolicismo y lo proclamó en el III Concilio De Toledo, en el año 586, presidido por el arzobispo hispalense. De esta forma, la población española adquirió la convicción de que formaba un pueblo, una nación.

   Falleció a finales del siglo (acaso en febrero o mediados de marzo del 598 o del 601) en Sevilla. Se ha llegado a suponer que tenía una hermana llamada Teodosia o Teodora, que sería la primera esposa de Leovigildo, y por tanto Hermenegildo y Recaredo serían sus sobrinos, a causa de lo cual tuvo tanta influencia sobre ellos, pero nada acredita este extremo.

 

 
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