Lectura de la Palabra de Dios
En la fiesta del Corpus que se celebra en esta jornada se desea resaltar el misterio de la Presencia de Cristo en la Eucaristía. Se celebra el jueves después del domingo de la Stma Trinidad. O se traslada a domingo siguiente, en donde el jueves no es festivo. Se aprovecha la jornada para recordar el mensaje de Jesús cuando decía, «Mi carne es verdadera comida, y mi Sangre verdadera bebida; el que come mi Carne, y bebe mi Sangre, en Mí mora, y Yo en él.» (Jn. 6, 56-57). Esta promesa se cumplió cuando en la Ultima Cena instituyó el misterioso y adorable sacramento del pan y del vino.
La fiesta del Cuerpo del Señor se comenzó a celebrar en Lieja en 1246, y se extendió a toda la Iglesia occidental por el Papa Urbano IV en 1264, teniendo como finalidad proclamar la fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. El deseo de adorar a Cristo presente dio origen a un culto paralelo al de la celebración sacrificial de la Eucaristía, con la exposición solemne del pan sagrado y con las procesiones con el Santísimo Sacramento que se extendieron con profusión en muchos lugares cristianos.
Este es el día de la devoción a la presencia de Cristo en la Eucaristía en sí misma, ocasión para creer y adorar, pero también para conocer mejor la riqueza de este misterio a partir de las oraciones y de los textos bíblicos asignados en los tres ciclos de las lecturas.
Primera Lectura Génesis 14. 18-20
Del libro del Génesis. Melquisedec, rey de Salém, que era sacerdote de Dios, el Altísimo, hizo traer pan y vino, y bendijo a Abrám, diciendo:
"¡Bendito sea Abraham de parte de Dios, el Altísimo, creador del cielo y de la tierra ¡Bendito sea Dios, el Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos!". Y Abraham le dio el diezmo de todo.”
Segunda Lectura. Lucas 9. 11-17
En la segunda lectura se recuerda la multiplicación de los panes y de los peces que hizo el Señor para dar de comer a la multitud que le seguía. Hermoso signo de la Eucaristía que hoy recuerda la Iglesia, indicando que su cuerpo es alimento y es suficiente para satisfacer a todos los que escuchas sus palabras y le siguen.
En aquel tiempo los apóstoles regresaron y le contaron cuanto habían hecho. Y él, tomándolos consigo, se retiró aparte, hacia una ciudad llamada Betsaida. Pero las gentes lo supieron, y le siguieron; y él, acogiéndolas, les hablaba acerca del Reino de Dios, y curaba a los que tenían necesidad de ser curados.
Pero el día había comenzado a declinar, y acercándose los Doce, le dijeron: "Despide a la gente para que vayan a los pueblos y aldeas del contorno y busquen alojamiento y comida, porque aquí estamos en un lugar deshabitado."
El les dijo: "Dadles entonces vosotros de comer." Pero ellos respondieron: "No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta gente."
Pues había como 5.000 hombres. El dijo a sus discípulos: "Haced que se acomoden por grupos de unos cincuenta."
Lo hicieron así, e hicieron acomodarse a todos. El tomó entonces los cinco panes y los dos peces y levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición y los partió. Y los iba dando a los discípulos para que los fueran sirviendo a la gente.
Comieron todos hasta saciarse. Se recogieron los trozos que les habían sobrado: doce canastos.

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Reflexión sobre las lecturas [2.2]
El recuerdo de Melquisedec y la multiplicación de los panes y de los peces son dos hermosos símbolos de referencia de los que es la Eucaristía, en esta jornada se venera con agradecimiento y admiración.
Se nos recuerda el poder multiplicador que este santísimo Sacramento tiene. Es un sacramento y un sacrificio de la Nueva Alianza. Es el signo de la amistad entre el hombre, el que comulga, y el mundo simbolizado en el pan y el vino. Jesús escoge un signo de alianza y de vida, como hizo Melquisedec cuando daba gracias a Dios por la victoria de Abraham con el vino y el pan
Y es el signo de la amistad universal, pues Jesús dio de comer a todos los que iban a escucharle sin preguntarle si había aceptado su palabra o no habían creído sus mensajes. Simplemente les dio a comer del pan que preparó para todos y de los peces que también llegaron a la multitud. Así es el la Eucaristía y por eso es el fundamento de la "alianza nueva y eterna" de Dios con el hombre y del hombre con Dios. Si llegase a faltar el sacramento y el sacrificio del altar, habría que inventar otro signo de comunión. Pero Jesús quiso que quedara claro que era El mismo quien elegía este maravilloso signo de gracia y de amor.
La Iglesia lo ensalza en esta jornada de plegarias y de procesiones. Recuerdo con esas devociones que fomenta que los cristiano tiene que sentirse dichosos y alegres por la salvación que Cristo les ha traído. Por eso consideramos la Eucaristía como la renovación de la Ultima Cena y la reviviscencia del sacrificio de la Cruz
En este sentido la Eucaristía se convierte en fuente de alimentación de todos los que siguen a Jesús. Con su sacrificio todos los que siguen a Jesús se puede alimentar. Es lo que significa la participación sacrificial que llamamos común unión o comunión. El sacerdote hace, como mediador de Cristo, el acto repartidor del alimento que se ha ofrecido a Dios. Se cumple con su acto de repartir las palabras de Jesús: tomad y comed todos. Esto es mi cuerpo.
En la ofrenda previa y en la consagración, que son los actos litúrgicos que todas las liturgias cuidan con esmero y ensalzan con sentido de misterio, se repite la invitación a comer para que haya vida y todos tengan la comunión con el que está en ese alimento. Por eso el acto sacrificial de la Eucaristía tiene un valor y un significado espiritual en cuanto misterio; pero también tiene una dimensión social de fraternidad, de solidaridad, en cuanto gesto de cercanía y de amistad. El pan y el vino se convierten en la eucaristía en símbolo de todo lo que lleva la asamblea eucarística, por sí misma, en ofrenda a Dios y que ofrece en espíritu a Dios: el amor a los hermanos, el recuerdo de la salvación, la renovación del misterio de la presencia de Jesús.
Todos los que participan con fe en la Eucaristía saben que asisten a un espectáculo misterioso que está más allá de los que entra por los sentidos. Las luches y las flores, los cantos y los gestos, las palabras de la plegaria están recordando que más allá de los que entra por los ojos hay un misterio salvador, eterno y cautivador que acontece en el altar.,
La recepción de Jesucristo sacramentado bajo las especies de pan y vino en la sagrada Comunión y en el contexto de una celebración recordatoria de la Ultima Cena es lo esencial en el sacrificio. Pero la conservación del pan consagrado para los enfermos, los prisioneros o los caminantes se inició en los primeros tiempos cristianos y luego se transformó en un culto intenso a ese santo sacramento de permanencia.
La comunión o participación del pan de la celebración significa y verifica el alimento espiritual del alma. Y así, en cuanto que en ella se da la gracia invisible bajo especies visibles, hace de sacramento o singo sensible de la gracia que Dios otorga por su medio. Jesús al instituir la Eucaristía dio a sus seguidores un paz de ángeles, un signo de ayuda y de presencia, un motivo de fe, un regalo singular y maravilloso. A través de é nos transmite su gracia, su presencia viva, su amor y su motivo de fraternidad entre los que le siguen y le declaran como Señor. La Eucaristía es el más importante de los sacramentos de frecuente uso, como el Bautismo como sacramento que se recibe una vez para iniciar la vida cristiana.
Al referirnos a la Eucaristía como Comunión, estamos proclamando nuestra unión entre todos los cristianos y nuestra adhesión a la Iglesia con Jesús. Por ello, la Eucaristía es un sacramento de unidad de la Iglesia, y su celebración sólo es posible donde hay una comunidad de creyentes.
La misma noche que Jesús instituyó la Eucaristía, instituyó el mandamiento del amor. Por lo tanto, la Eucaristía y el amor a los demás tienen que ir siempre juntos. Jesús instituye la Eucaristía como prueba de su inmenso amor por nosotros y pide a los que vamos a participar en ella, que nos amemos como El nos amó. Y, en este sentido, la Eucaristía tiene que estar necesariamente atendido por el Sacramento de la Reconciliación pues el recibir el "alimento de vida eterna" exige una reconciliación constante con los hermanos y con Dios Padre.
La festividad del “Cuerpo de Cristo” es la jornada que, nacida de la piedad popular a este misterio, cobró cierta importancia en la Iglesia y en los ambientes católicos, como reacción contra la negación de la presencia divina en el pan por parte de los reformadores del siglos XVI. La Iglesia anuncia con alegría esa cercanía divina e invita a dar gracia a Dios por tan singular regalo. |
1. Se puede aprender un cántico eucarístico explicando la letra. La secuencia que la Iglesia entona en la misa de este día y fue históricamente el principal cántico en la procesión, Punge lengua sería la mejor para que los catequizandos o los alumnos la conozcan y un día, cuando sean mayores y la oigan, recuerden lo que se explica y proclama en ella.
* Canta lengua, el misterio del cuerpo glorioso y de la sangre preciosa que el Rey de las naciones, fruto de un vientre generoso, derramó como rescate del mundo.
* Nos fue dado, nos nació de una Virgen sin mancilla; y después de pasar su vida en el mundo, una vez esparcida la semilla de su palabra, terminó el tiempo de su destierro dando una admirable disposición.
* En la noche de la última cena, recostado a la mesa con los hermanos, después de observar plenamente la ley sobre la comida legal, se da con sus propias manos como alimento para los Doce.
* El Verbo hecho carne convierte con su palabra el pan verdadero con su carne, y el vino puro se convierte en la sangre de Cristo. Y aunque fallan los sentidos, basta la sola fe para confirmar al corazón recto en esa verdad.
* Veneremos, pues, inclinados tan gran Sacramento; y la antigua figura ceda el puesto al nuevo rito; la fe supla la incapacidad de los sentidos
* Al Engendrado del Padre y al engendrador, sea dada la alabanza y el júbilo, el honor, las gracias y el honor, Sean dada la bendición también al que Procede de ambos. Amen
2. Explicado el cantar se puede proceder a organizar una procesión simulada en donde los objetos e imágenes que se lleven tienen que adquirir un significado para los que van en la procesión.
Se traza un itinerario, y se motiva el por qué se va a seguir tales calles o lugares y por qué se invitará a ir en la procesión a tales o cuales personas o grupos cristianos. Y se explica que emblemas o signos se van a llevar.
Se presenta para un concurso de procesiones por dos o tres grupos... a ver quien capta mejor el sentido de alabanza y proclamación que la tal procesión debe tener.
3. Se analizan luego dos o tres textos eucarísticos: mejor será que los mismos escolares los busquen una Biblia dándoles la pista de dónde pueden encontrar la referencia: 1 Cor 11. 23-25: Mt. 26. 26-39; Lc. 22. 15-20; Mc 14. 22-26)
Será hermoso que ellos lean estos fragmentos e indique en cuatro columnas que detalles o datos coinciden en los cuatro y qué es propio de cada uno de los referentes bíblicos del misterio eucarístico.
4. Se puede luego diseñar una celebración de una misa de acción de gracias, al terminar de explicar y de concursar con la procesión preparada. También por grupos los catequizandos o los escolares preparan los diversos pasos de la Eucaristía: a) Ambientación, b) Lecturas, c) Ofertorio con sus gestos y peticiones, d) motivación del Padre nuestro y la paz, e) Comunión y f) Despedida. Seis grupos o seis responsabilidades.
5. El ideal sería tener una Eucaristía de grupo de clase siguiendo el itinerario preparado y dando el mayor protagonismo a los mismos que lo han preparado.

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Pequeños.
Trazar un plano para realizar una procesión eucarística, disponiendo una parada en sitios estratégicos, en casa de un enfermo, en la escuela, en la parroquia donde alguno ha hecho la primera comunión, etc… El itinerario supone que cada uno explica por que Jesús en la Eucaristía se para y que se le puede decir, pedir, escuchar en silencio o rezar en el corazón
Niños medianos
Preparar y explicar un vocabulario eucarístico: cáliz, patena, altar, custodia, sagrario, cirio, especies, pan, vino, fracción del pan, misa, consagración, bendición, celebración, sacerdote, etc. (Algunos habrá que dejarlos para los teólogos, transubstanciación, epiclesis, anamnesis, transfinalización, etc) Los términos pueden estar mejor adaptados a la edad. Pero conviene que sean claros y se les enseñe de cara a que un día los entienden, si en el presente no se comprenden del todo. Buen medio es que lean un texto escrito, el catecismo o el libro de clase, y que ellos seleccionen. El catequista o el profesor pueden tener preparados los suyos. Con unos doce o quince, puede resultar suficiente para niños medianos. Lo importante no es el vocabulario, sino el significado. Se puede aprovechar para explicar término y conceptos y sobre todo para invitar a desarrollar la fe en lo que hay detrás de todo ello.
Al final se puede hacer un esquema, un mapa conceptual o un gráfico en donde se coloquen todos estos términos.
El ideal es alguna Eucaristía de cuando en cuando, sobre todo desde que los niños han hecho la primera comunión. Es decisivo el renovar las actitudes de los primeros comulgantes y convertirlas en un hábito normalizado, dominical sobre todo.
Cada Eucaristía se presta a una catequesis hermosa sobre un aspecto del inagotable misterio de la presencia de Cristo y del Memorial de la Ütima Cena renovada cuantas v eces hacemos lo que el mismo Jesús mando repetir
Mayores y Preadolescentes
Hacer un debate sobre lo que la gente piensa de la Eucaristía, de la misa, de la presencia de Cristo en las especies de pan y vino, de la misa dominical, de las procesiones… Cada uno puede preparar cinco o seis cuestiones y se lanza a recoger opiniones de diez o doce personas. Se ponen las respuestas en común y el educador aprovecha para ir clarificando conceptos. Expone la enseñanza de la iglesia. Y aconseja a los catequizandos que hay que ser respetuoso con las opiniones de los demás, aunque cada uno debe saber lo que enseña la Iglesia
Libros de apoyo o de posible consulta
En nuestro "DICCIONARIO DE CATEQUESIS Y PEDAGOGIA RELIGIOSA" se pueden buscar palabras como: Corpus Christi, Eucaristía, Transubstaniación, Celebración, Sagrario, Dogmas, Misterio, Sacramentos, Adoración,
Libros buenos recomendables
La eucaristía: sello y presencia de Dios Conrado Maggiorni. Madrid. Pia Sociedad de San Pablo .2006
Sacramento de la unidad: Eucaristía e Iglesia. Walter KJasper. Santander. Sal Terrae. 2005
La Eucaristía y tu. Jesús Moreno. Madrid. Ediciones Palabra 1998
De la Eucaristía a la Trinidad. Marie Vicent Bernardot. Madrid. Edic. Palabra. 2004
Para entender la Eucaristía: adorote devote. José Manuel Miras. Madrid. Ed. Palabra. 2004
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