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ESCUELA DE CATEQUISTAS
Catequesis 080120
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Día 10 de Febrero de 2008

Domingo 1 de Cuaresma
Las tentaciones de Jesús

Recordar: Esta catequesis se cambia cada miércoles)

PARA PREPARAR EL TEMA DE LA SEMANA

 

 

 

 

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1. Notas sobre la Sagrada Escritura. Lecturas Litúrgicas del Domingo actual

 
2. Reflexión. ¿Qué nos dicen estas lecturas? [4.11]

  

1. La Palabra de Dios

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La tentación es ley de la vida humana. Si el demonio no existiera, se bastaría el mismo hombre para tentar a otros y para tentarse a sí mismo. Si la tentación es real y la libertad del hombre no es una quimera, el pecado acecha en la vida de la humanidad.
     Debemos sentir ese misterio en el tiempo de Cuaresma y prevenir nuestras debilidades y arrepentirnos cuando caemos por causa de ellas.
   
      
Primera lectura: Gen 2. 7-9 y 3. 1-7

   Ya desde los primeros albores de la humanidad, la tentación y el tentador aparecieron en la Historia del hombre. Y es evidente que entonces apareció también  el pecado.

   “El Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo y sopló en su nariz un aliento de vida. Así el hombre se convirtió en un ser viviente. Y el Señor Dios plantó un jardín en Edén, al oriente, y puso allí al hombre que había formado.
     Y el Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles, que eran atrayentes para la vista y apetitosos para comer; hizo brotar el árbol de la vida en medio del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y del mal.
     La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que el Señor Dios había hecho, y dijo a la mujer: "¿Así que Dios os ha ordenado que no comáis de ningún árbol del jardín?"
    La mujer le respondió: "Podemos comer los frutos de todos los árboles del jardín.  Pero respecto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: ‘No comáis de él ni lo toquéis, porque de lo contrario quedaréis sujetos a la muerte’".
    La serpiente dijo a la mujer: "No, no morirán.  Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y serán como dioses, conocedores del bien y del mal".
    Cuando la mujer vio que el árbol era apetitoso para comer, agradable a la vista y deseable para adquirir discernimiento, tomó de su fruto y comió; luego se lo dio a su marido, que estaba con ella, y él también comió.
    Entonces se abrieron los ojos de los dos y descubrieron que estaban desnudos. Por eso se hicieron unos taparrabos, entretejiendo hojas de higuera.

      Lectura Segunda: Romanos 5. 12-19

     San Pablo nos recuerda que el pecado está en el mundo y entro por un hombre, que fue Adán. Al llegar Cristo comenzó una nueva época, pues el pecado será desterrado por su muerte gloriosa
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    “Por un solo hombre entró el pecado en el mundo  y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron;
     Porque, hasta la ley, había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputa no habiendo ley; con todo, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés aun sobre aquellos que no pecaron con una trasgresión semejante a la de Adán, el cual es figura del que había de venir...
     Pero con el don no sucede como con el delito. Si por el delito de uno solo murieron todos ¡cuánto más la gracia de Dios y el don otorgado por la gracia de un solo hombre Jesucristo, se han desbordado sobre todos!
     Y no sucede con el don como con las consecuencias del pecado de uno solo; porque la sentencia, partiendo de uno solo, lleva a la condenación, mas la obra de la gracia, partiendo de muchos delitos, se resuelve en justificación.
    En efecto, si por el delito de uno solo reinó la muerte por un solo hombre ¡con cuánta más razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia, reinarán en la vida por un solo, por Jesucristo!
    Así pues, como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación, así también la obra de justicia de uno solo procura toda la justificación que a la vida. En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos.

     Tercera Lectura: Mateo 4. 1 - 11

   Las tentaciones de Jesús son pasaje claro y preciso en el Evangelio. Pero más que las tentaciones, son los modos como Jesús las venció lo que más debe impresionarnos

     “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio.  Después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, sintió hambre.
      Y el tentador, acercándose, le dijo: "Si tú eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes".
     Jesús le respondió: "Está escrito: El hombre no vive solamente de pan,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios".
      Luego el demonio llevó a Jesús a la Ciudad santa y lo puso en la parte más alta del Templo,  diciéndole: "Si tú eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito:   Dios dará órdenes a sus ángeles y ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra".
      Jesús le respondió: "También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios".
       El demonio lo llevó luego a una montaña muy alta; desde allí le hizo ver todos los reinos del mundo con todo su esplendor  y le dijo: "Te daré todo esto, si te postras para adorarme".
      Jesús le respondió: "Retírate, Satanás, porque está escrito:
Adorarás al Señor, tu Dios y a él solo rendirás culto".
     Entonces el demonio lo dejó, y unos ángeles se acercaron para servirlo”.

      

 

       

  2. Comentario

          La "tentación" es una realidad humana, cotidiana, inevitable. Las lecturas de esta jornada dominical nos hacen reflexionar sobre la realidad tremenda del hombre, que incluso aunque sea el Hijo de Dios, tiene que pasar por la tentación.
     Con la idea de tentación se debe relacionar otras palabras:  peligro, riesgo, lucha, victoria, libertad, confianza, fortaleza, prudencia, previsión. Y con estás palabras la de conciencia, responsabilidad, oración, apoyo en Dios, fidelidad, arrepentimiento, perdón y serenidad.
    El Evangelio que leemos en esta jornada recoge  nada menos que el misterio del Hijo de Dios tentado, puesto a prueba, por el adversario, el espíritu del mal, el tentador, el que llamamos tradicionalmente demonio, Satanás, enemigo, adversario. Evidentemente Jesús se dejó se dejó tentar para darnos ejemplo. El no podía ser derrotado, pues era el Hijo del Altísimo. Pero nosotros sí podemos caer en la tentación
   Es el contraste de este domingo. Adán fue tentado y cayó en pecado. Desobedeció a Dios cuando alguien le digo que podría tener un placer, con la fruta prohibida. Jesús se defendió con la Palabra divina, con la Escritura santa, y declaró al tentador que entres sus palabras engañosas y las palabra de las Escritura, se quedaba con las segundas.
    Sería el modelo para todos sus seguidores. El "combate espiritual" o también el combate intelectual, el moral, el sensorial,  debe alumbrarse con la palabra de Dios y entonces la victoria está asegurada. La derrota sólo es conocida por el que se fía de sus propias luces y de sus solas fuerzas.  
      El Evangelio nos ofrece el tema vital de la lucha y sobre todo nos señala lo medios que debemos emplear en ella. Jesucristo es tentado en el desierto y vence la tentación. Adán  sucumbe ante el tentador  por haberse deleitado sólo en los sentidos.
     Por Adán entró el pecado y la muerte en el mundo. Por Jesús se volvió a hacer la luz y como Verbo encarnado sabio y como Señor de la vida bueno, se presenta como iluminador de todas las luchas y de todos los riesgos que acercan a sus seguidores

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      Las tentaciones son inevitables, pero no son males.  Entran en los planes de Dios el permitirlas. Y sirven para sacar bienes, para  cultivar la gracia y la benevolencia de Dios. La tentación vencida por la ayuda de Cristo y de su gracia es fuente de crecimiento espiritual, es causa de fortalecimiento, es motivo de aumento de la humildad, de la fe y del amor y  constituyen un camino para la felicidad verdadera.
    Es lo que enseña la Palabra de Dios desde el primero de sus libro, el Génesis donde de forma metafórica y narrativa nos sugiere cómo fue el pecado de Adán, no por la tentación, sino por las ansias de saber más, de dominar más, de gozar más, que ya llevaba dentro de su naturaleza.
   El Señor "modelo al hombre de arcilla e infundió en él el espíritu de vida".  No le hizo de bronce ni le creo como un siervo mecánicamente impulsado sólo al bien. Le hizo ser libre para elegir y le hizo inteligente para pensar.  El relato del Génesis coloca toda la creación en función del hombre y le sirve de escenario. Le hizo al hombre rey de la creación. Fue capaz de dar "nombre a todos los animales del campo y a las aves del cielo".
    Sin embargo, a pesar de su situación de privilegio en el jardín del Paraíso fue capaz de apartarse de Dios. Tentado por la serpiente, símbolo del mal, quiso decidir por sí mismo lo que era bueno y lo que era malo, prerrogativa que corresponde sólo a Dios. Y por eso se alejó, aunque después se asustara y apenara por lo hecho y llegara a arrepentirse de haber perdido su felicidad y su limpieza primera. El texto bíblico expone acertadamente la naturaleza de la tentación. La presenta atractiva: "el árbol era apetitoso y agradable", pero dicha tentación escondía un engaño, una mentira: "seréis como dioses".
    Eso se repetirá siempre que el hombre se sienta inclinado al mal: serás más poderosos… gozarás más, te encumbrarás sobre los demás, obtendrás la felicidad"; "no resistas y serás dichoso"; "no te queda otro camino mas que abandonarte a la tentación". Después de que el hombre ha consentido y creer encontrar lo que soñaba, se desengaña. Su conciencia le dice que se ha equivocado. Se entristece. A veces se desespera.


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  Entonces llega el momento de reflexionar y de aprender de los propios errores. Es el momento de mirar a Cristo tentado en el desierto y de luchar con las mismas armas que Jesús presentó al tentador: la Ley de Dios, la Palabrada Dios, la decisión firme de seguir los caminos de Dios.
    Jesucristo, hombre y Dios verdadero, experimenta en el desierto la tentación. El demonio le insinúa caminos diferentes para no seguir la voluntad del Padre y a ceder a sus propuestas. Se suele interpretar la triple tentación de Jesús como la oferta de un camino fácil para obtener la tentación. Comer cuando se tiene hambre, deslumbrar bajando gloriosamente del cielo, adorar las cosas del mundo: poder, tener, dominar. Es decir a Jesús se ofrecía otro camino para un mesianismo distinto del que el Padre le tenía confiado indicaba.
    Este relato del Evangelio  es uno de los que mejor manifiestan la plena humanidad de Cristo que sufre la tentación. "El ser tentado es parte de su deseo de presentarse como hombre, pues tantas veces luego hablaría de sí mismo como “Hijo del hombre”.
    Pero también es un relato que muestra la posibilidad de vencer y de  derrotar al enemigo. Y por eso es una oferta de salvación, esa muestra del mejor camino para salir triunfadores del mal. Es una forma de enseñar a los hombres el camino del bien, la necesidad de la lucha, la posibilidad de la victoria en la vida humana. Porque el corazón de toda tentación es dejar de lado a Dios que, junto a todas las cosas que urgen en nuestra vida,. Y sinb embargo Jesús se presenta firmemente dispuesto a aceptar el plan de Dios reflejado en las citas de la Palabra de Dios a las que acude.
   Así aprendemos los hombres que la tentación no es el pecado. SE puede tener tentación sin ser pecador. La tentación  ofrece una ocasión para manifestar el amor por el amado. El hombre tiene la oportunidad de demostrar su adhesión incondicional a Dios por encima de los sufrimientos. Expresa su condición de criatura ante Dios creador y se somete humildemente a su voluntad.
    Quien vence la tentación dice a Dios: "Señor, Tú ere mi único bien… Para mí lo bueno es estar junto a Ti". San Agustín escribía: "Si en Él fuimos tentados, en Él venceremos al diablo. ¿Te fijas en que Cristo fue tentado y no te fijas en que venció la tentación? Reconócete a ti mismo tentado en Él, y reconócete a ti mismo victorioso en Él. Hubiera podido impedir la acción tentadora del diablo; pero entonces tú, que estás sujeto a la tentación, no hubieras aprendido de Él a vencerla".

 

3. Esquema directivo para una Catequesis [IV.11]
 
4. Ejercicios para realizar con los catequizandos

 

 3. Modelo de Catequesis

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    1.  Experiencia

   Hacemos entro todos los d el grupo una lista de las tentaciones más frecuentes que vemos en nosotros y en los que nos rodean: venganzas, envidias, calumnias, abusos de los débiles, mentiras, entregas sensoriales, rebeldías.
    Hecha la lista, vamos a discernir  cuales son las más frecuentes, las más peligros, las más difíciles de vencer, dada nuestra experiencia de personas libres.  
     Cada uno del grupo, durante un poco de tiempo, puede escribir en un papel algo que decir a los demás sobre el modo que piensa el mejor para vencer una tentación que previamente ha escogido.

    2. Reflexión

   El catequista o el profesor, puede hablar un breve tiempo sobre las tres tentaciones de Jesús: sensualidad representada en los panes que pueden salir de las piedras; soberbia, en la posibilidad de comenzar su vida de profeta bajando gloriosamente por los aires; y ambición, recibiendo todos los reinos y riquezas si se adora al falso poseedor de ellas que es el demonio.
     Es interesante que se insista en los tres pasajes bíblicos con los que Jesús responde al tentador

     3. Acción

     Cada uno ahora,  busca en una Biblia uno o dos pasajes para poder presentar la tentación que cada uno va a presentar como el Evangelista presenta las de Jesús.
  Después se exponen las tentaciones. Y detrás de cada unos los demás pueden intervenir con mejoras, con nuevas ofertas, con sugerencias y pistas.

     4 Colaboración

     Establecer una lluvia de Ideas de hechos de experiencia cotidiana. Ejemplos de caídas en la tentación que se conocen, diciendo cada uno lo que tendría que haber hecho antes y los que, luego del pecado, (robos, venganzas, desobediencias, etc.), se puede o se debe hacer.
    Es importante también presentar victorias. Hechos que se conocen que alguien se sintió inclinado al mal y resistió
   El educador de la fe puede insistir en la parte positiva y reclamar la atención a la acción de Dios: a la gracia, a la luz del cielo, a la necesidad de orar,  a la humildad…

     5. Interiorización

    Se puede terminar rezando con una oración silenciosa primero, pidiendo a Dios perdón por las propias debilidades. Y pidiendo en alta fortaleza para la lucha que cada uno de los presentes va a tener en los próximos días


 

 

 

4. Ejercicios para la catequesis.

 

  -  De Pequeños

     Dramatizar la escena del paraíso: un niño, una niña (Eva y y Adán), una serpiente tentadora, un comer del fruto, un sentimiento de estar desnudo y avergonzado, un esconderse ante Dios, unas respuesta a Dios que habla, una expulsión del paraíso, un ángel que impide la vuelta a él.
   Se puede añadir una voz misteriosa que anuncia un futuro perdón, una venida del Mesías salvador, un deber de trabajar y de sufrir, una invitación a luchar y a esperar en la misericordia de Dios

  1. De medianos

  Buscar diez o doce pasajes que aparece en el Evangelio para cuando se tienen alguna tentación: de enfadarse, de huir de casa, de dejarse llevar por la pereza… Buscar también al menos cinco veces en las Epístolas de San Pablo sobre algunos consejos que tienen que ver con los peligros, las tentaciones o los pecados

    -  De Mayores  y Preadolescentes

   Hacer un análisis de las tentaciones que afectan especialmente a los hombres actuales: guerra, injusta distribución de las riquezas, racismo, discriminaciones… Tratar de sugerir programas que combatan esas tentaciones

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      5.  Ideas de apoyo o de posible consulta

   En nuestro "DICCIONARIO DE CATEQUESIS Y PEDAGOGIA RELIGIOSA" se pueden buscar palabras como: Tentación, Pecado, Penitencia, Fortaleza, Prudencia, Vigilancia, Confianza en Dios,  Conversión, Arrepentimiento, Paraíso, Adán, Eva, Protoevangelio

Puede consultarse directamente en la página web www.lasalle.es/catequesis2
En el formato de la Enciclopedia Wikipedia en: www.lasalle.es/catequesis

 Libros interesantes

    Pero la carne es débil: antropología de las tentaciones de Jesús y de nuestras tentaciones. Teófilo Cabestrero . Bilbao. Desclée de Brower. 2007

   Hechos de Jesús: bautismo, tentación, transfiguración en la exégesis actual. Rafael Silva . Madrid. Monte Casino. 2000

    Tentación y discernimiento. Segundo Galilea. Madrid. Nancea. 1999

    Tentación. Douglas Kennedy. Madrid.. RBA. Libros. 2007

     Nuestras propias sombras: tentaciones, complejos, limitaciones. Madrid Nancea. 2002.

 

   

 

 

 

   
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