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ESCUELA DE CATEQUISTAS
Catequesis 080309
(Número significa año/ mes/ día. Se pueden buscar lo de tiempos anteriores: Hacer clic en TEMAS ANTERIORES)

Día 9 de MARZO de 2008

Domingo 5 º de Cuaresma

El Señor resucita a Lazaro

Recordar: Esta catequesis se cambia cada miércoles)

PARA PREPARAR EL TEMA DE LA SEMANA

 

 

 

 

 

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1. Notas sobre la Sagrada Escritura. Lecturas Litúrgicas del Domingo actual

 
2. Reflexión. ¿Qué nos dicen estas lecturas? [4.11]

  

1. La Palabra de Dios

             lazaro

      El gran milagro que se conmemora en esta última jornada dominical de Cuaresma es portentoso, maravilloso, sorprendente. Un hombre que hacía cuatro días que estaba enterrado, que ya despedía fuerte olor a corrupción, salió humilde del sepulcro a la voz de Jesús: “Padre, para que crean que tu me has enviado… Lázaro, sal fuera”.

        Primera lectura: Ezequiel 37. 11-14

    Los recuerdos de otras alusiones a la muerte y a la resurrección preparan la solemne lectura de la resurrección de Lázaro

     “Profetiza, [Profeta Ezequiel] diciéndoles: Así habla el Señor: Yo voy a abrir  las tumbas de ustedes, los haré salir de ellas, y los haré volver, pueblo mío, a la tierra de Israel.
   Y cuando abra sus tumbas y los haga salir de ellas, vosotros, mi pueblo, sabréis que yo soy el Señor. Sabréis que yo pondré mi espíritu en vosotros, y viviréis: que os estableceré de nuevo en vuestro propio suelo, y así sabréis para siempre que yo, el Señor, lo he dicho y lo hago. E oráculo del Señor.

      Lectura Segunda: Romanos 8. 8-11

San Pablo también recordaba que la resurrección y la vida son cosas de Dios. Acaso lo proclamaba recordando las resurrecciones que Jesús había realizado y sin duda él llegó a conocer.

    “Hermanos. Los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Sin embargo, vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros.
     Si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.  Pero si Cristo está en vosotros, aunque el cuerpo está muerto a causa del pecado, no obstante el espíritu vive a causa de la justicia.
Y si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos mora en vosotros, el que resucitó a Cristo de entre los muertos también dará vida un día a vuestros cuerpos mortales mediante su Espíritu Santo, el cual mora en vosotros”.

     Tercera Lectura:  Juan 11. 1- 45

   La resurrección de Lázaro fue el gran acontecimiento final de Jesús. A partir de ese momento hubo de esconderse pues le buscaron para matarle: ¿Qué hacemos porque ese hombre hace muchos milagros?, dijeron en el Sanedrín. “Os conviene  que un hombre muera por el pueblo”, sentenció el Sumo Sacerdote José Caifás. 
 
   “En aquel tiempo había un cierto enfermo, Lázaro, de Betania, pueblo de María y de su hermana Marta.  María era la que ungió al Señor con perfumes y le secó los pies con sus cabellos; su hermano Lázaro era el enfermo.
     Las hermanas enviaron a decir a Jesús: "Señor, aquel a quien tú amas, está muy enfermo."
     Al oírlo Jesús, dijo: "Esta enfermedad no es de muerte, es para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella."
    Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro.Cuando se enteró de que estaba enfermo, permaneció dos días más en el lugar donde se encontraba. Al cabo de ellos, dice a sus discípulos: "Volvamos de nuevo a Judea."
    Le dijeron los discípulos: "Rabbí, con que hace poco los judíos querían apedrearte, ¿y vuelves allí?"
    Jesús respondió: ¿No son doce las horas del día? Si uno anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero si uno anda de noche, tropieza, porque no está la luz en él."
      Dijo esto y añadió: "Nuestro amigo Lázaro duerme; pero voy a despertarle."
     Le dijeron sus discípulos: "Señor, si duerme, se curará."

     Jesús lo había dicho de su muerte, pero ellos creyeron que hablaba del descanso del sueño.
      Entonces Jesús les dijo abiertamente: "Lázaro ha muerto, y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis. Pero vayamos donde él."
      Entonces Tomás, llamado el Mellizo, dijo a los otros discípulos: "Vayamos también nosotros a morir con él."
      Cuando llegó Jesús, se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. Betania estaba cerca de Jerusalén como a unos quince estadios,
y muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por la muerte de su hermano.

       Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa.
       Dijo Marta a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá."
       Le dijo Jesús: "Tu hermano resucitará."
       Le respondió Marta: "Ya sé, Señor,  que resucitará en la resurrección, el último día."
      Jesús le respondió: "Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?"
    Le dijo ella: "Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo."
    Dicho esto, fue a llamar a su hermana María y le dijo al oído: "El Maestro está ahí y te llama."
     Ella, en cuanto lo oyó, se levantó rápidamente, y se fue donde él.
    Jesús todavía no había llegado al pueblo; sino que seguía en el lugar donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban con María en casa consolándola, al ver que se levantaba rápidamente y salía, la siguieron pensando que iba al sepulcro para llorar allí.

    Cuando María llegó donde estaba Jesús, al verle, cayó a sus pies y le dijo: "Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto."
    Viéndola llorar Jesús y que también lloraban los judíos que la acompañaban, se conmovió interiormente, se turbó y dijo: "¿Dónde lo habéis puesto?"
    Le responden: "Señor, ven y lo verás."
    Jesús se echó a llorar. Los judíos entonces decían: "Mirad cómo le quería." Pero algunos de ellos dijeron: "Este, que abrió los ojos del ciego, ¿no podía haber hecho que éste no muriera?"
     Entonces Jesús se conmovió de nuevo en su interior y fue al sepulcro. Era una cueva, y tenía puesta encima una piedra.
     Dijo Jesús: "Quitad la piedra." Le respondió Marta, la hermana del muerto: "Señor, que ya huele; es el cuarto día."
     Le dijo Jesús: "¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?"
     Quitaron, pues, la piedra. Entonces Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: "Padre, te doy gracias por haberme escuchado. Ya sabía yo que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho por estos que me rodean, para que crean que tú me has enviado."
     Dicho esto, gritó con fuerte voz: "¡Lázaro, sal fuera!"
     Y salió el muerto, atado de pies y manos con vendas y envuelto el rostro en un sudario. Jesús les dice: "Desatadlo y dejadle andar."
    Muchos de los judíos que habían venido a casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en él.

  

 

        

2. Comentario

   La muerte es el misterio más hondo de la existencia. Las lecturas que la Iglesia nos propone para esta jornada dominical nos hablan de la muerte, pero también nos presentan la resurrección. Así lo dijeron los profetas, por ejemplo el profeta de la cautividad, Daniel, y los dijeron siempre los apóstoles, por ejemplos  el apóstol de la evangelización de los gentiles, San Pablo.

   Aunque la muerte es nuestra compañera inseparable de camino, muchos hombres preferimos ignorarla, hablar poco de ellas. Tenemos miedo de que todos nuestros proyectos puedan ser destruidos en un segundo por una bala perdida o por el conductor irresponsable que no respetó un semáforo en rojo o por el atracador que, no contento con despojarnos de la billetera nos pueda disparar a matar.

 El relato de la resurrección de Lázaro nos descubre verdades muy hondas y nos presenta, bajo una luz muy particular, el misterio de la vida y de la muerte, el protagonismo que Dios tiene en ella, la esperanza en la resurrección que la luz del Evangelio proyecta sobre nuestro miedos y sobre nuestros hechos funerarios.

    En este relato hallamos un mensaje de fondo, que es el recuerdo de la resurrección el último día, recuerdo esperanzado que nos transmite Jesús al resucitar a Lázaro.. Además resulta sorprendente en el relato, que Jesús espera dias sin venir, que llora al ver llorar a Maria, que eleva ante todo una plegaria al Padre, que realiza un milagro sorprendente por con voz de mando ordena al muerto vivir y el enterrado salir de nuevo a la superficie

    El pesimismo de los que no tienen fe o esperanza ante la muerte queda aquí enfrentado a lo que el texto rezuma. Es decir a la confianza en Jesús, que dice a Marta que él es la “resurrección y la vida”. Las ideologías de inspiración materialista siempre afirman que la muerte es el final del camino. Sin embargo con este hecho Jesús proclama con firmeza: “Yo soy la resurrección y la vida, el que tiene fe en mí, aunque muera, vivirá; y todo  el que está vivo y tiene fe en mí, no morirá para siempre”

 Los cristianos no tememos a un Dios de muerte sino que adoramos a un Señor de la vida y, con El, a un Dios de la vida eterna, a un Dios que, a través de su Hijo Jesús, ha venido a traernos vida en abundancia. Por lo tanto, todas nuestras acciones deben estar impregnadas de la alegría de vivir.

   El menaje de vida de los textos evangélicos debería motivarnos en esa lucha. Entonces veríamos la muerte como un mal, pero no como un final. Sabríamos cuando la muerte nos visita llevando a un  ser querido o cuando nos amenaza de cerca, que Dios es vida y que para la cristianoi, al morir, la vida se cambia, no se pierde.

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    Después de haber analizado este mensaje de vida  que proclama Jesús al resucitar a su amigo Lázaro, es necesario que los cristianos descubran el significado de la palabra previa que Jesús ofreció a sus seguidores. Había mucha gente en el sepulcro en ese momento. Jesús había anunciado a Marta que él era la resurrección y la vida. Que era preciso creer en él. Ante la gente hizo una plegaria que a todos con toda seguridad impresionó. “Padre, Tú siempre me escuchas.. Lo digo por estos que me rodean.”

    Los días tristes de su muerte y pasión estaban cerca y él lo sabía. Lo sdabía como Dios y como hombre inteligente lo veía venir, sin acobardarse y sin tentación de huir. Precisamente el milagro de Lázaro fue ya el desencadenante preciso de su condena a muerte. A los pocos días El mismo moriría y resucitaría.. Jesús quiso dejar en los oyentes un claro mensaje de que para el que ama a Dios no todo termina con la muerte.

   Jesús vive una profunda amistad con una familia de Betania, constituida por los tres hermanos Marta, María y Lázaro. En su casa se albergaba, incluso con sus discípulos, cuando iba a Jerusalén.  Jesús compartió con ellos sus alegrías y sus preocupaciones. María precisamente era la mujer que un día había derramado en sus pies un bálsamo de alto precio. Según la tradición era la María pecadora que Jesús había salvado y redimido.

   Rasgo profundamente humano de Jesús fue el dolor que sintió ante la muerte de su amigo. El texto nos cuenta que Jesús lloró en dos momentos: cuando se encontró  con María y cuando se acercó a la tumba. Fue tan notoria la expresión de tristeza que los presentes comentaron: ¡Mirad cómo lo amaba”. También criticaron: “Si curo los ojos al ciego, ¿no podía haber hecho que no muriera?”

      Los que se entregan a hacer cosas buenas por los demás van a estar siempre expuestos a las críticas y la maledicencia. Por eso si las obras buenas las hacen por motivos humanos, no pueden durar mucho en ellas. Si las hacen por amor de Dios se deben poner por encima de las habladurías y hacer lo que tienen que hacer, sólo por Dios y por su Reino.


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    La gran enseñanza de las lecturas de esta jornada dominical está en la esperanza de la resurrección y de la victoria de la vida sobre la muerte. Cristo se presenta como la resurrección y la vida. Y como signo es capaz de sacar con sólo su voz a un muerto enterrado desde hacia cuatro días por la entrada de la gruta donde los judíos solían enterrar a sus difuntos.

  Todavía hoy se puede contemplar, de ser cierta la tradición que localiza en las afueras de Jerusalén, camino de Betania, el sepulcro de Lázaro, lo que supuso sacar aquel hombre con sólo una palabra, del nicho funerario Era una caverna cuya entrada se cerraba con una piedra de gran peso, para evitar que penetraran en las tumbas los malhechores o las fieras: Y habían puesto una piedra sobre ella, lo cual da a entender que la tumba de Lázaro era subterránea y que debía bajarse para llegar a ella. Se baja por una escalera de veinticuatro peldaños muy desgastados; el descenso, que se hace a la luz de candelillas individuales, resulta incómodo y peligroso; al extremo inferior de la escalera está el vestíbulo, pieza de tres metros de lado, en que hay un pequeño altar donde se celebra misa alguna vez, y desde donde llamaría Jesús a Lázaro; y bajando tres peldaños más se entra en el sepulcro propiamente dicho.

    Estos datos no dan a entender lo oscura que es la muerte. Dan a entender lo brillante que es la resurrección. Y antes de que lleguen los oscuros días en que recordamos la muerte y pasión del Señor, es preciso preparar los corazones y las mentes para saber que la gloria de Jesús es su resurrección y los más impresionantes hechos de su vida fueron las de las resurrecciones que dio como señal de que El es dueño de la vida: la hija de Jairo, la del hijo de la viuda en Naim y ésta del amigo de Betania.

   Quienes acusan a los cristianos de negativos y de adoradores de un crucificado, ignoran que detrás del Cristo cadáver, está el Resucitado, y que la fiesta gloriosa de los cristianos no es el viernes santo, ni su gozo está en los viernes de cadasemana, sino el Domingo, día del señor (dominicus) y la Pascua de Resurrección.

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3. Esquema directivo para una Catequesis [IV.11]
 
4. Ejercicios para realizar con los catequizandos

 

 3. Modelo de Catequesis

    1.  Experiencia

  Se podría visitar un cementerio o algunos sepulcros depositados en iglesias. Y si no es fácil, recordar entre todo sus visitas a los cementerios: silencio, flores, gente llorando, nichos, lápidas recordatorias, cipreses,
    Se pueden recortar algunas esquelas de la prensa y observar los datos que recogen. Se pueden comparar las esquelas cristiana y sus modos de avisar de la muerte de una palabra. Y otras esquelas no cristianas en donde fríamente se señala la muerte de una persona

    2. Reflexión

    El educador puede hablar de la muerte, de la de cualquier ser humano o sobre la de una persona conocida o recordada.  Puede preparar el terreno indicando lo que debía ser un duelo en los momentos en que Lázaro murió: duelo, llantos, plañideras, ayunos, procesión al sepulcro, etc.
     Luego se resalta lo que Jesús hijos y se comenta la reacción de la gente que presenció el portento. Sobretodo se resaltan las palabras de Jesús, dichas cuando el sabía que su muerte era inminente
  
     3. Acción

     Preparar un debate sobre la reacciones de cada uno de los protagonistas de este relato evangélico. Cada uno elige un personajes: Marta, María, el mismo Lázaro, un amigo venido de Jerusalén, algún criado de la casa,  un fariseo presente, un vecino de Betania que conocía al difunto, un pasajero casual por el camino, un apóstoles de Jesús.
   A luz de lo que dice el texto evangélico cada uno relata sus impresiones, a) sobre la muerte de aquel hombre, b) sobre la sorpresa de verla salir arrastrándose del sepulcro, c) sobre las palabras pronunciadas por Jesús
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     4 Colaboración

  Seleccionar en debate la mejor intervención en cada uno de los apartados a, b y c, anterior  y exponerla ante los demás. Los demás aportan ideas o sugerencias para hacer una colaboración mejor.
    El educador puede al final hacer la síntesis y pedir una lluvia de ideas sobre aplicaciones prácticas para la vida de cada uno

     5. Interiorización

     Componer una plegaria triple, atribuida en la fantasía a Lazaro, al momento que que salió del sepulcro, en el momento en que se enteró o vio con sus propio ojos que Jesús moría crucificado, unos años después cuando ya era uno de los discípulos cristianos que anunciaba el rteino de Dios

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 4. Ejercicios para la catequesis.

   -  De Pequeños

    Realizar una  dramatización  entre varios  miembros del grupo. Por ejemplo haciendo de Lázaro, de Jesús, de las hermanas Marta y María, de los visitantes, de los miembros del Sandrín que se reúne a distancia
     Se supone que primero se lee el texto evangélico y luego se piensa como ser fieles al mismo. Es compatible la fidelidad con la creatividad y suponer lo que pensaban cada uno de los protagonistas, de los asistentes, de los que fueron conociendo la noticia

   -   De medianos

    Comparar los tres lecturas que hablan de muerte y resurrección: Ezequiel, San Pablo y Juan…sobre la resurrección. Realizar una ronda de intervenciones lo que cada uno piensa que se conoce, se siente, se vive o se descubre en la el mas allá, cuando uno se ha muerto.
  Acaso uno de los miembros de la clase o del grupo puede hacer de Lázaro y dar aprobación, complemento o rectificación  ayudando a diferencia lo que es fántasía, lo que es realidad y lo que es verosímil que suceda o sea así.

     -  De Mayores  y Preadolescentes

    Debatir el misterio de la muerte. Que es morir… y el valor cristiano del espíritu, del alma, que sobreviven y esperan la resurrección de la carne. Realizar una encuesta sobre lo que piensan del más allá diversas personas y descubrir la variedad de opiniones.
    Llegar a las conclusiones de los que hay  de demostrable o de fe en cada realidad del pensamiento tradicional de la Iglesia: muerte real, juicio, resurrección final, cielo, infierno
    Buscar en algunos libros cristianos, por ejemplo en el Catecismo de la Iglesia Católica lo que literalmente está escrito de estas realidades.

Vocabulario interesante para el desarrollo:

Puede consultarse directamente en la página web www.lasalle.es/catequesis2
En el formato de la Enciclopedia Wikipedia en: www.lasalle.es/catequesis

 Vocabulario del Diccionario . Resurrección, Muerte. Lázaro, Marta, Betania, Juicio, Cielo, Infierno, Trascendencia, Más allá,

Libros interesantes:

     La resurrección de Lázaro. Varios. Edit. Ortells. 2000

     La muerte y el más allá. Mariano Bueno. Barcelona Edad. 2002

    Cierto, hay vida más allá de la muerte. Pierre Vigne. Madrid. De Vecchi. SAU. 1994

   Más allá de la muerte. José Antonio Sayés. San Pablo.Madrid . 1996

   Santa Marta, amiga de Jesús. Joaquim Gomis. Barcelona. Centro de Pastoral Litúrgica. 1996

 

 

 

 

 

 

   
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