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ESCUELA DE CATEQUISTAS
Catequesis 080323
(Número significa año/ mes/ día. Se pueden buscar lo de tiempos anteriores: Hacer clic en TEMAS ANTERIORES)

Día 23 de MARZO de 2008

Pascua de Resurrección

El sepulcro vacío

Recordar: Esta catequesis se cambia cada miércoles

PARA PREPARAR EL TEMA DE LA SEMANA

 

 

 

 

 

 

 

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1. Notas sobre la Sagrada Escritura. Lecturas Litúrgicas del Domingo actual

 
2. Reflexión. ¿Qué nos dicen estas lecturas? [4.11]

  

1. La Palabra de Dios

Resucitó

      La resurrección de Jesús  fue un hecho misterioso. Los apóstoles comprendieron que el Señor había cumplido su promesa de resucitar al tercer mundo cuando, alertados por las piadosas mujeres, corrieron al sepulcro y lo hallaron vacío.
    Esa resurrección sería el modelo de la que los cristianos deberían esperar a lo largo de la Historia. Ellos y nosotros sabemos que Jesús vive, esperamos la segunda venida, sentimos que no adoramos a un muerto sino al Señor resucitado.

       Primera lectura: Colosenses 3. 1- 4

      San Pablo, en su carta a los Colosenses, resaltaba para los primeros cristianos esa alegría por la resurrección. Y sugería con palabras persuasivas la esperanza para los cristianos de todos los tiempos. Por eso hablaba de la resurrección como de un regalo del mismo Señor resucitado.
 
    “Hermanos. Así pues, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.
     Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra.
     Porque habéis muerto, y vuestra vida está oculta con Cristo en Dios.
  Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos con él.”

      Lectura Segunda: Hechos 10. 34 a 43

   Y en los Hechos de los Apóstoles se recoge el discurso que Pedro pronunció ante la gente de Jerusalén, anunciando la resurrección de Cristo y el valor que este hecho misteriosos y glorioso tiene para todos los que descubren en Jesús su carácter de Profeta y su dignidad de Hijo de Dios.

    “Entonces Pedro tomó la palabra y dijo: "Verdaderamente comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en cualquier nación el que le teme y practica la justicia le es grato.
    El ha enviado su Palabra a los hijos de Israel, anunciándoles la Buena Nueva de la paz por medio de Jesucristo que es el Señor de todos.
    Vosotros sabéis lo sucedido en toda Judea, comenzando por Galilea, después que Juan predicó el bautismo; cómo Dios a Jesús de Nazareth le ungió con el Espíritu Santo  y con poder, y cómo él pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el Diablo, porque Dios estaba con él.
  Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la región de los judíos y en Jerusalén; a quien llegaron a matar colgándole de un madero; a éste, Dios le resucitó al tercer día y le concedió la gracia de aparecerse, no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había escogido de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de entre los muertos.
    Y nos mandó que predicásemos al Pueblo, y que diésemos testimonio de que él está constituido por Dios juez de vivos y muertos.
    De éste todos los profetas dan testimonio de que todo el que cree en él alcanza, por su nombre, el perdón de los pecados."

   
       Tercera Lectura: Juan 20 1 a 9

    Se recuerda en la lectura de esta jornada de Pascua, y en la lectura de la misa del día, la aparición más interesante y primeriza del Señor: a una mujer, a una seguidora selecta y convencida. A María, la magdalena, según la tradición, la pecadora redimida.

   “El primer día de la semana fue María Magdalena de madrugada al sepulcro, cuando todavía estaba oscuro. Y vio la piedra quitada del sepulcro. Echó a correr y llegó donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús amaba y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde le han puesto."
    Salieron Pedro y el otro discípulo corriendo y se encaminaron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró.
    Llegó también Simón Pedro siguiéndole, entró en el sepulcro y vio las vendas en el suelo y el sudario, que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte.
    Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó, pues hasta entonces no habían comprendido que según la Escritura Jesús debía resucitar de entre los muertos."

 

icono resurrección

 

        

2. Comentario

         El misterioso hecho de la Resurrección de Jesús conmovió a todos sus seguidores. Fue al amanecer del primer día de la semana, el día que luego los cristianos llamaría el día del Señor, el domingo. En ese momento, el cristo humillado se transformó en triunfante.  La Historia cambio de repente con aquel acontecimiento, pues si fue algo que sólo los más íntimos conocieron y creyeron, el Salvador del mundo comenzó a correr por la Historia de los hombres de manera muy diferente a como había sido su tiempo de profeta por las tierras de Palestina

  Con la resurrección por su propio poder, el sepulcro se transformo en recuerdo. Y el Cristo glorioso y luminoso se transformó en iluminador del mundo entero. Cristo resucitado iluminó una creación nueva y eterna. Brilló como un relámpago misterioso el  anuncio de la nueva realidad de los hijos de Dios, redimidos de sus pecados por la muerte, confirmados en su destino eterno por su resurrección.

    En la liturgia y en las plegarias de lo noche y del día de Pascua, la Iglesia no se cansa de festejar este día contemplando amorosamente, con emocionada gratitud, las maravillas que hizo el Señor. Todos los días son de Dios. Pero este domingo, el de la resurrección del Señor, es obra particular, personal y culminante de la misión de Cristo en la tierra. Cristo Jesús, resucitado hará en adelante resplandecer su gloria, convirtiéndole en el día de la glortia, de la vida, de la esperanza triunfante, de la salvación de todos los hombres.

   Durante unos días, acaso 40 reales, Jesús fue dejando señales y refuerzos a la fe de sus seguidores. En la misma mañana de Pascua, cuando todavía era de noche, una seguidora suya fue al sepulcro para comenzar pronto el arreglo del cadáver depositado a toda prisa en el anochecer del viernes. Allí mismo tuvo lugar la primera aparición de Jesús. Primero fue a avisar a los discípulos de la realidad del sepulcro vació. Luego se quedó en el huerto al acecho o la búsqueda

    La mujer, María Magdalena, estaba llorando, sola, junto al sepulcro. Creía que lo había perdido todo. Oyó la voz del que creyó hortelano o guardián de la zona. "Mujer, ¿por qué lloras? ¿a quién buscas? Ella, tomándolo por el hortelano, le contestó: Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré". Fue Jesús mismo con sólo pronunciar su nombre, quien la sacó de apuros y de llantos.

    "Entonces Jesús le dijo: María". Hasta este momento no había reconocido ni el rostro ni el aspecto ni la voz de Jesús. Pero al oír pronunciar su nombre, un veló cayó de sus ojos y de su alma y gritó: Maestro mío” Lo que luego se dijeron ambos pertenece a la zona del misterio.  Después fue enviada a los discípulos para llevarles un manojo de consignas y un torrente de esperanzas. Hoy todos, como María Magdalena, somos enviados a los hermanos para encontrar y ver en la fe a Cristo resucitado, la esperanza del mundo y la salvación de todos los humanos.

    La resurrección de Jesús se convirtió desde el primer momento cristiano en la piedra angular del edificio gigante que nacía, de sentimiento de amor y de afanes de verdad. Es lo que celebran los cristianos en esta jornada dominical, la más gloriosa y las más luminosa de todos los recuerdos y de las las celebraciones entre los cristianos.

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    Desde el momento de su resurrección Jesús se quedó cerca de sus discípulos por un tiempo. Luego habría de marchar definitivamente hacia el Padre. Pero el había prometido: “Me quedaré con vosotros hasta la consumación de los siglos”. Y ciertamente lo comenzó a cumplir desde la misma mañana de su gloriosa resurrección.

    En la asamblea litúrgica de cada domingo los cristianos recuerdan, bendicen y admiran esa presencia de Jesús. Pero es en la jornada de la Pascua cuando el sentimiento y el recuerdo se hace más vivo. Todos los cristianos se alegran y se sienten impresionados por la sonoridad de las canciones pascual, por la belleza de los himnos y plegarias, por la fe luminosa que se contagia, en medio de la alegría que sustituye a las tristeza sentida el viernes Santos.

    Por eso, en este tiempo hay que pensar en el Cristo glorioso. Este pensamiento completa la visión que se ha tenido en la semana anterior, llamada santa por las múltiples ideas buenas que los sufrimientos y el amor de Jesús nos trae a los cristianos.  Y pensar no es buscar datos por curiosidad. Es ante todo entrar en el misterio de un Dios encarnado, que se hizo como uno de nosotros y que está ahora en la gloria de Dios Padre hasta que llegue el momento final del mundo, en que volverá glorioso a la tierra.

   Pero es evidente que esa vuelta especial y singular de que hablan los evangelistas no es incompatible con la presencia viva actual. Por que el Resucitado está en medio de nosotros: está en la Eucaristía y está en los pobres, está en los que oran por la salvación del mundo.   Es la enseñanza de la Pascua. En estos días podemos vivir la alegría en la certeza final y el gozo de ver al Señor presente en el sacramento de la Eucaristía. Ser cristiano es creer en la resurrección de Cristo, es creer que la muerte se torna en vida, la tristeza en gozo, la prueba en gracia. El cristianismo es luz y alegría.

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     Lecturas Bíblicas que la Iglesia nos presenta en esta jornada pascual son las mismas en los tres ciclos en que la Iglesia, desde l Concilio Vaticano II m ha dividido la lectura sagrada de cada domingo. Y es que el relato que nos ofrece San Juan es maravilloso y entrañable.
      Al terminar su lectura, todo el pueblo cristiano prorrumpe en la alabanza Aleluya… que es una expresión hebrea que significa “Dios sea alabado”  por que Cristo ha resucitado. Es la noticia, que resuena desde nuestras celebraciones por todo el universo. Es la que los primeros discípulos anunciaron en Jerusalén desde la llegada del Espíritu Santo y es la que se prolongará poor todo el mundo en los siglos venideros.
    La Lectura del Evangelio recoge los sucesos de la madrugada de aquel Primer día de la Semana, según San Juan. Son los mismos sucesos, a los que se refieren los otros tres evangelistas con sus respectivas variantes. Pero es lo que haría llamar a los cristianos “domingo” al primer día de la semana en todo el Imperio romano, por el que desde el principio se extendieron. Pero también luego salieron fuera de él, cuando fueron caminando por el mundo de Oriente, (Asia) como hizo Santo Tomás, por el mundo del Sur (Africa) como hizo mateo y por el el mundo del norte (Europa) como hizo Santiago.
    Y el resucitado no es uno cualquiera de los hombres buenos muertos por la malicia de los hombres. Es el que se ha proclamado hijos de Dios y puesto, antes de morir, la resurrección como prueba de su realidad divina y de su persona celestial.

  

3. Esquema directivo para una Catequesis [IV.11]
 
4. Ejercicios para realizar con los catequizandos

 

 3. Modelo de Catequesis

 

1.  Experiencia
 

    Relatar por parte del Profesor o del catequista el hecho de la resurrección, o leer el texto de Juan. Hacer tres grupos en la clase  o entre los catequizandos y pedirles un trabajo de comparación entre las tres resurrecciones que Cristo hizo en su vida pública: Hijo de la viuda de Naim, Hija de Jairo, Lázaro. Buscar el texto, leerlo lentamente, comparar el hecho con la resurrección de Jesús. Exponer las conclusiones en la clase o en el


    2. Reflexión

   Sobre las conclusiones logradas por los tres grupos, hacer una comparación y resaltarlos rasgos esenciales de la resurrección de Jesús: Jesús se resucita, no es el Padre el que le resucita. Jesús se aparece y de signos de una realidad sobrenatural (no le reconocen, ya no vive como ante entre los suyos, aparece y desaparece…), los otros tres personajes continúan su vida natural Jesús en cambio adquiere otra forma sorprendente, inexplicable, de manifiesta su realidad viva y cercana


     3. Acción
        
  Elegir cada uno, o cada pareja de escolares o de catequizandos, una de las apariciones de Jesús y realizar un gesto adecuado al relato (Se apareció a los apóstoles, a Tomás, a la Magdalena, a las otras mujeres, junto al lago de Tiberíades, a los dos de Emaús, y al final de todo a San Pablo)
   Cada uno explica cómo fue y que enseñanzas se saca de esa aparición Si hay palabras de Jesús, se intenta explicarlas. Y los hechos se aclaran a la luz del relato, que cada grupo, sujeto o pareja, por supuesto, tiene que dominar perfectamente

     4 Colaboración

    Se podría solicitar alguna colaboración a otros personajes ajenos al grupo. Se puede hacer de muchas formas. Por ejemplo, se puede realizar una encuesta sobre lo que piensan de la resurrección diversas personas. Luego se traen y comentan las respuestas en el grupo de la clase o de la catequesis.

     5. Interiorización

   Hermosa cosa sería el recitar un himno como plegaria, por ejemplo el que ofrece la liturgia cristiana en el oficio del día. El catequista o el profesor, puede invitar a recitarlo con piedad a los miembros del grupo o clase. Luego puede invitar a que continúen con frases similares.

Resurrección

 

 

 

 4. Ejercicios para la catequesis.

       -  De Pequeños

     Dramatizar la resurrección de Jesús: ver lo que hacen los personajes amigos: las mujeres, los apóstoles, los discípulos. Ver lo que hacen los adversarios: lo fariseos, los soldados que custodiaban el sepulcro, los fariseos del Sanedrín…
     Luego establecer un comentario o explicación de todo lo ha hecho y recitar una plegaria de amistad y agradecimiento a Jesús, por su resurrección.

    -   De medianos

    Perfilar un cronograma de la resurrección y comparar los que dicen los cuatro evangelistas y lo que dicen los Hechos apostólicos. Escribirlo en un mural que puede quedar algún tiempo expuesto, en donde se pueden ir añadiendo algunos datos o reflexiones cada domingo de los venideros, llamado domingos de Pascua

    -  De Mayores  y Preadolescentes

     Ver qué dicen los profetas de la figura de Jesús. Explorar los principales textos y proponer un concurso sobre quien encontrará las mejores referencias a la vida de triunfo y gozo del Mesías.

  5 Complementos parala reflexion

Términos del Diccionario de Catequesis: Resurrección, Apariciones, Sepulcro vacío, Domingo,  Cuerpo glorioso, Fe, Aleluya, Pascua, Parusía, Derecha del Padre.

      Hacer una encuesta entre los conocidos, ajenos a la clase o al grupo, sobre lo que piensa de la resurrección de Jesús.  Analizar todas las incoherencia o errores que se dicen y contrastarlas con lo que dice el texto evangélico, en el que los cristianos creemos

     Términos para ampliación, los que cuales se pueden buscar en el Diccionario de Pedagogía religiosa: Pascua,  Apariciones, Fe, Conversión, Fidelidad, Admiración, Caridad, Misterio, Milagro, Cristo, Jesús, María, Santo Tomás. 


Puede consultarse directamente en la página web www.lasalle.es/catequesis2
En el formato de la Enciclopedia Wikipedia en: www.lasalle.es/catequesis

Libros interesantes:

       Resucitó: la gran experiencia. Varios. Madrid, Perpetuo Socorro. 2008

       La resurrección de Jesús. Domingo Urbina. Madrid San Pío X. 2000

    La resurrección de Jesús en la Historia , experiencia y teología  Berd Lüdermann y Alf Ozen. Madrid. Trotta. 2001

     Milagros y resurrección de Jesús según San Marcos. Mariano Herranz y José Miguel García. Madrid. Encuentro. 2001

     El crucificado resucitado: resurrección de Jesús y fe de los discípulos Giuliano Brambilla. Salamanca, Sígueme 2003

      El origen de la fe en la resurrección de Jesús: aspectos y condiciones históricas. Ulric Müller. Navarra.  Ed. Verbo Divino. 2003

      Recuerdos de muerte y resurrección. Jesús de Nazareth, el Cristo de Dios, escribe sobre la pascua. Norberto Alcover. Madrid. San Pablo. 2006.

      La resurrección de Jesús. Alvaro Ginel. Madrid. CCS. 2006

     Jesús murió y resucitó. Joaquín Maria García. PPC. Madrid. 2004

   
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