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ESCUELA DE CATEQUISTAS
Catequesis 080803
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Domingo 18 del Tiempo Ordinario

Milagro de los panes y peces

milagro panes

Recordar: La catequesis se cambia cada miércoles

PARA PREPARAR EL TEMA DE LA SEMANA

 

 

 

 

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1. Notas sobre la Sagrada Escritura. Lecturas Litúrgicas del Domingo actual

 
2. Reflexión. ¿Qué nos dicen estas lecturas? [4.11]

  

1. La Palabra de Dios      

      La palabra de Dios es alimente de los seguidores de Jesús. Pero a veces es difícil entenderla. Sin embargo es tan abundante que sirve para alimentar multitudes. Con todo hay que saber encontrarlas y multiplicarla para que cubra todas las necesidades.
   Detrás de la palabra está el mismo Cristo, que es entendido por la tradición cristiana como Palabra de Dios, Verbo divino, eterna Verdad hecha hombre.

 

       Primera lectura: Isaías 55. 1- 3

   Isaías recuerda que es precisamente el misterio de Dios, gratuito y fortalecedor, el que alimenta las almas, el que sacia la sed y el que llena de energía para el camino a los que se alimentan de sus riquezas.

      ¡Venid a tomar agua, todos los sedientos,
y el que no tenga dinero, que venga también!
Comed gratuitamente una ración de trigo,
y, sin pagar, tomad vino y leche.
    ¿Por qué gastáis dinero en algo que no alimenta
y vuestras ganancias en algo que no sacia?
Hacedme caso, y comeréis buena comida,
y os deleitarán los sabrosos manjares.
   Prestad atención y venid a mí,
escuchad bien y viviréis.
Yo haré con vosotros una alianza eterna,
obra de mi inquebrantable amor a David.

 

 

 

      Lectura Segunda:   Romanos 8. 35 y 33-39

   

   La riqueza divina esté en el mismo Cristo, que es el Hijo de Dios encarnado, y es el que llena de entusiasmo a sus seguidores, que le aman con pasión y sin poder ya olvidarse de su grandeza y de su misterio.
    ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?
     Lo dice la Escritura: “Por tu causa somos muertos todos los días; somos tratados como ovejas destinadas al matadero. 
     Pero, a pesar de todo esto, salimos vencedores gracias a Aquel que nos amó primero.
      Pues yo estoy seguro de que ni la muerte ni la vida ni los ángeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro ni las potestades ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

 

     Tercera Lectura: Mateo 13. 24-43

    El milagro de la multiplicación de los panes y de los peces por parte de Jesús, que quiso dar alimento a un multitud ya fatigada, representa la misma riqueza divina que puede satisfacer a multitudes, incluso a la humanidad entera.

     “En aquel tiempo, al enterarse de eso [la muerte de Juan Bautista], Jesús se alejó hacia un lugar retirado  y subió a una barca para ir a un lugar desierto para estar a solas. Pero, apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo trató de seguir a pie por la orilla.
    Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos.
     Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: "Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos".
    Pero Jesús les dijo: "No es necesario que se vayan, dadles vosotros de comer".
    Ellos respondieron: "Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados".
   "Traedlos aquí", les dijo.
    Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre la hierba, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos y ellos los distribuyeron entre la multitud.
    Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas. Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.”

 

gente

 

 


 

 

        

2. Comentario

 

   En esta jornada dominical se recuerda el interesante milagro de Jesús, de dar de comer a una multitud de gente que le seguía. No fue solo una limosna o un regalo. Fue un gesto de poder y de fecundidad. Fue el signo de su palabra y de sus enseñanzas, que sirven para todos los hombres y que parte de un pequeño núcleo de mensajes que fue divulgando a lo largo de su vida y que sus discípulos recogieron luego en los textos escritos de los Evangelio, con capacidad para alimentar a todo el mundo

El signo de unos pocos panes y peces, es emblema de la grandeza visiona de Jesús. En sus pocas palabras hay alimento para miles de personas. La grandeza de Jesús está en la pequeñez de su figura humana, que encierra el misterio grandioso y sublime de un Dios encarnado

Este milagro de Jesús tuvo una influencia muy grande en la primera comunidad cristiana, que entendió que este gesto de Jesús, al satisfacer el hambre de “cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños”, no sólo se refería a la satisfacción de la necesidad física de alimentar a los hambrientos, sino que también hacía referencia a la maravillosa realización de la eucaristía, pan que satisface los anhelos más profundos del corazón humano.

    Es interesante comprobar que este milagro es de los pocos que está recogido y recordado por los cuatro Evangelios (Mc 6.30-44, Lc 9. 10-17,Jn 6.1-14, además de Mateo). Ello indica el gran efecto o la enorme influencia que tuvo en los primeros seguidores de Jesús y el valor impresionante que tiene en los primero tiempos de la proclamación del mensaje de la salvación.

     Para comprender mejor el significado de este milagro de la multiplicación de los panes, es necesario relacionarlo con las actitudes de Jesús: mensajero del Padre, escondido durante año en el trabajo humilde Nazareth, convertido en Rabino o Maestro maravilloso que iba a anunciando el misterio de Dios por Samaria, Judea y por la Galilea donde había pasado su vida.

   En este relato encontramos conexiones muy interesantes con el Antiguo Testamento. Jesús recoge y lleva a plenitud hechos que se habían producido en la historia de Israel y que se consideraron entre los cristianos como anuncios o previsiones divinas; tales fueron las acciones de Eliseo, quien también multiplicó panes y alimentos; o la milagrosa producción de maná en el desierto, cuando los israelitas caminaban huyendo de Egipto.

   Pero más que al pasado, lo que importa es mirar al futuro. Jesús se presenta como protagonista que reúne a la gente en grupo y reparte pan y peces, de muy poco y de su gran fe, brota el milagro para dar de comer a un gentío

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    Dar de comer a muchos, hacer que lo poco llenara a muchos, es el símbolo de la palabra de Dios y de la gracia del cielo de gracia a muchos. Es lo que Jesús quiere enseñar a sus discípulos y a todos sus seguidores con aquel portentoso milagro. En el ambiente de los judíos, con el dominio de los romanos, la explotación por parte de Herodes, la pobreza, la miseria, mucha hambre, lo importante era comer. Pero también latía la necesidad de un redentor que viniera a salvarles de tanta indigencia y explotación. Es interesante confortar que al final de este relato, las gentes querían proclamarle rey (Jn. 6.15)
     La fama de Jesús creció en virtud de sus milagros. Al leer hoy en el Evangelio los prodigios que el Divino Maestro realizaba, siguen muchos sin comprender cómo es posible que los ciegos recuperaran la vista, los paralíticos el movimiento, los muertos la vida y los poseídos la luz.  Para Jesús no eran sólo milagros para impresionar. Eran signos para que siempre se tuvieran presente sus enseñanzas.
    El hombre, en su soberbia, ha tratado de explicar a través de los tiempos cómo pudieron ser realizados esos prodigios; algunos se han conformado con verlos como actos sobrenaturales, otros han intentado explicarlos inclusive como casos de hipnosis colectiva, y pocos, muy pocos, han aceptado que se trata de prodigios generados por los dones que provienen del espíritu.
    Entre todos los milagros que presenciaron los hombres de aquel tiempo, hay uno que se repitió en dos ocasiones. Es precisamente este de los panes y de los peces, al cual Jesús aludiría después como signo de su permaente acción de sembrador y de centro de la fe de sus seguidores.
    Dar de comer es un gesto natural del padre y de la madre con respecto a sus hijos. Ese es el significado profundo de este portento. Jesús se preocupó de dar comer a los que le seguían para escuchar sus palabras. Es así como se dio el maravilloso milagro de la repartición de los panes y los peces, y es asi como se debe entender el significado del amor infinito del Divino Maestro y de su enseñanza de luz,  que despertó la fe de las multitudes que lo escuchaban.
    Haciendo el prodigio de multiplicar el alimento, no como el resultado de un acto de magia, sino como el resultado de un acto de amor infinito, Jesús logró despertar la caridad en el corazón de todos los que escuchaban su palabra. Los Apóstoles actuaron como intermediario de la palabra, de la acción y de la intención. Ellos repartían con la gente lo poco que tenían. El entusiasmo y el amor de Jesús hizo el resto.
   Son muchos los simbolismos que pueden sacarse de los panes y de los peces, del alimento propio de la tierra y el del mar… Los peces son el alimento que viene del mar; y como el mar simboliza la inmensidad del mundo. El pan viene de las espigas y son el producto de la siembra, de la labranza, del sudor del que cultiva  y luego cosecha.

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   El verdadero milagro de Jesús no estuvo tanto en dar pan y comida a tanta gente, sino en entusiasmar a una masa que venía a escuchar sus palabras por diversos motivos: por curiosidad, por interés, por desconfianza o por aburrimiento de la vida. Dar de comer a miles de personas en esas condiciones era muy arriesgado. Jesús logró que todos se entusiasmaran y vinieran luego a proclamarle rey, que es lo mismo que les librara de los invasores y de los tributos terrenos y que les diera la salvación terrena.

   Milagro es siempre hacer algo que se comparte. Jesús hizo un acto de apertura y de persuasión para que todos se dieran cuenta de que había algo nuevo sobre la tierra. Y que se anunciaba nueva vida, nueva época, nueva manera de caminar por el mundo.

   El egoísmo hace el “milagro doloroso de que lo mucho y abundante” no llegue sino a unos pocos. El amor y la generosidad hacen el “milagro gozoso de que lo poco” llegue a muchos. Nuestro mundo moderno no necesita pedirle a Dios que multiplique el pan para que todos coman. Lo que necesita es que los hombres transformen su corazón.

     El mundo moderno tiene pan más que suficiente para que coman todos, si se reparten mejor las riquezas de la tierra y se aprende a gastar menos si se pertenece al mundo de los ricos y se lograr repartir mejor el trabajo y sus beneficiosos resultados.

   El mundo moderno necesita del milagro de cambiar nuestros egoísmos e intereses en el amor que comparte con todos, de cambiar nuestros corazones, de darnos la capacidad de compartir, de reconocer que la dignidad humana debe estar por encima de las ganancias.

   Multiplicar panes no es ningún milagro. Esos milagros los estamos haciendo nosotros cada día. El auténtico milagro es poner nuestros “cinco panes de cebada” y nuestros “dos peces para que otros coman” Pero para este milagro se requiere otra cosa: “reconocer que Dios ha puesto los bienes del mundo para satisfacer a todos”.

   Por eso Jesús: “tomó los panes, dijo la acción de gracias, y los repartió a los que estaban sentados”. Por que bendecir el pan es reconocerlo como un don de Dios, es reconocer que Dios nos lo da para que todos coman, es reconocer que lo que nos sobra les pertenece a los que tienen hambre.

    ¿No suena todo esto a Eucaristía? ¿No atrae a nuestra mente las palabras también de Jesús en la noche de su despedida: “Y tomando el pan lo bendijo y dijo: Esto es mi Cuerpo que será entregado por todos vosotros”. ¿Y no suena toda esa narración a una “misa celebrada al aire libre”? Jesús no solo nos da pan. Sino que él mismo se hace pan cada día en la comunión

 

 

 

 

3. Esquema directivo para una Catequesis [IV.11]
 
4. Ejercicios para realizar con los catequizandos

 

 

 3. Modelo de Catequesis

    1.  Experiencia    

    Buscar que cosas en el mundo usamos los hombres de forma compartida y su bien uso hacer a los hombres gozar o al menos mejorar la vida: hospitales, escuelas, centros de salud, caminos, lenguaje, fiestas, deportes, edificios sociales, comercios, transportes públicos 
      Analizar la experiencia contraria: lo que resultaría para la sociedad y las personas si todo lo público y compartido quedará prohibido y desapareciera: que cada uno tuviera su vehículo, tuviera que hacerse su camino, no hubiera hospitales.

 

 



    2. Reflexión

  Hacer una reflexión sobre lo que es comer en grupo, en familia, entre amigos, y lo que es comer en solitario. Resaltar la idea de la Iglesia, que es la casa común de todos los que aman a Jesús: no de la iglesia, templo material, sino del a comunidad de los fieles que se une para vivir el mensaje de Jesús
   Resaltar la multiplicación de los panes y de los peces como un milagro de Jesús en beneficio de la gente numerosa que le seguí, de la congregación de los fieles admiradores de Jesús

 

 

 

     3. Acción

   Elegir cada uno del grupo o de la clase una cosa, una ayuda, un servicio, un apoyo, un beneficio, que nos posibilita o facilita el grupo el que pertenecemos o la sociedad en la que vivimos y que no tendríamos si viviéramos de forma solitaria, anárquica, aislada y no quisiéramos nunca ayuda ajena.
   Sugerir ejemplos: vehículos, casas, buenos consejos, ayudas en necesidades, orientaciones, medicinas, instrumentos de cultura
   Después cada uno prepara un breve escrito sobre cómo esos objetos o acciones contribuyen al bien de los demás. Y sobre lo que cada uno de nostros debemos aportar con ese instrumento con ese servicio

 

 

    
     4 Colaboración

   De lo dicho, investigado o reflexionado, se prepara una hora de conclusiones. En la medida de lo posible se leen en público y una va escribiendo la pizarra o en un papel grande, a la vista de los demás, en las cosas que se coincide.,
 El catequista o el profesor pueden sacar luego las conclusiones

 

 

     5. Interiorización

     Hacer en público, ante los demás, la promesa de aportar algo al grupo en el que estamos en plazo de una semana

jesus hermano

 

 

 

 

 4. Ejercicios para la catequesis.

         -  De Pequeños

           

  1. De Pequeños

        Colorear algunos gráficos como los siguientes y trazar una explicación adecuada a la edad de los niños. El que pueda aportar al gráfico algún detalle más, será interesante que luego lo explique al grupo

familiacomunion

 

     
   De medianos

    Hacer un plan para multiplicar un servicio entre aquellos en medio de los cuales vivimos. Durante una semana comprometerse a explotarlo al máximo: multiplicar, por ejemplo, a todos los favores, las sonrisas, las ayudas, los apoyos, las alabanzas, los buenos consejos

 

 

 

    -  De Mayores  y Preadolescentes

              Hacer durante una semana una “cuenta de conducta”, escribiendo las cosas buenas realizadas en este sentido compartido que se indica. Al termina la semana, sumar las obras buenas realizadas y exponerlas ante los demás.

 

 

5 Complementos parala reflexión

pan

    Términos del Diccionario de Catequesis. Solidaridad. Lucha, Justicia social, Reparto de bienes, Limosna, Caridad, Servicio, Carisma,  Trabajo, Predicación. Anuncio.

 

 

   Puede consultarse directamente en la página web www.lasalle.es/catequesis2
En el formato de la Enciclopedia Wikipedia en: www.lasalle.es/catequesis

Libros interesantes:  

La multiplicación de los panes. Hables. Santander Sal Tarrae. 2002

     Panes y peces. Doroty Day. Santander Sal Térrea. 2004

    10 palabras claves. Jesús de Nazaret. Tamayo Acosta. Navarra. Verbo Divino. 2002

Acceso a Jesús. González Faus. Salamanca. Sígueme , 2000

    Mi primera Biblia: el Milagro de los panes y de los peces. Barcelona. Editorial Ortelles. 2000

   Acercamiento a Jesús de Nazareth. Bartolomé Gonzalez. Madrid. San Pablo 2006

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