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ESCUELA DE CATEQUISTAS
Catequesis 081029
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Domingo 29 del Tiempo Ordinario

El César y Dios

 

Recordar: La catequesis se cambia cada miércoles

PARA PREPARAR EL TEMA DE LA SEMANA

 

 

 

 

 

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1. Notas sobre la Sagrada Escritura. Lecturas Litúrgicas del Domingo actual

 
2. Reflexión. ¿Qué nos dicen estas lecturas? [4.11]

  

 

 

 

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1. La Palabra de Dios            

         La palabra de Dios exige claridad, sinceridad y valentía. Pero exige respeto a la realidad humana, que también ha sido creada y querida por el mismo Dios. Los textos evangélicos son claros cuando diferencia entre los que es de Dios y lo que es del mundo, entre lo político y terreno y lo religioso

 

Primera lectura: Isaías 45. 1 y 4-6      

En el Antiguo Testamento se fueron sucediendo una gran variedad de situaciones sociales en el pueblo elegido. Y fueron muchos los pueblos que tuvieron que ver con la Historia de Israel.    

 Así habla el Señor a su ungido, a Ciro, a quien tomé de la mano derecha,
para someter ante él a las naciones y desarmar a los reyes, para abrir ante él las puertas de las ciudades, de manera que no puedan cerrarse.
    Por amor a Jacob, mi servidor, y a Israel, mi elegido, yo te llamé por tu nombre, te di un título insigne,  sin que tú me conocieras.
    Yo soy el Señor, y no hay otro, no hay ningún Dios fuera de mí. Yo te hice empuñar las armas, sin que tú me conocieras,  para que se conozca, desde el Oriente y el Occidente, que no hay nada fuera de mí.

    Yo soy el Señor, y no hay otro.    

 

Lectura Segunda: Tesalonicenses 1. 1-5b  

    San Pablo también hace caer en la cuenta a los cristianos de Tesalónica que deben trabajar por el bien de este mundo. Pero que es preciso que descubran lo que es realidad espiritual que directamente hace referencia a Dios.   

“Hermanos. Pablo, Silvano y Timoteo os escribimos a la Iglesia de los Tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros gracia y paz.  En todo momento damos gracia a Dios por todos vosotros, recordándoos sin cesar en nuestras oraciones.
   Tenemos presente ante nuestro Dios y Padre la obra de vuestra fe, los trabajos de vuestra caridad, y la tenacidad de vuestra esperanza en Jesucristo nuestro Señor.
   Conocemos, hermanos queridos de Dios, vuestra elección;
ya que os fue predicado nuestro Evangelio no sólo con palabras sino también con poder y con el Espíritu Santo, con plena persuasión,”  

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Tercera Lectura: Mateo 22.  15-21    

La pregunta que le hicieron los fariseos y los demás adversarios de Jesús sobre el tributo al Cesar, al Emperador de Roma, le permitió a Jesús sentar una clara diferencia entre lo que responde a lo terreno y pasajero y lo que tiene que ver con dios y es perpetuo e irrenunciable.  

   “En aquel tiempo, los fariseos se reunieron entonces para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones.
      Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: "Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque tú no te fijas en la categoría de nadie.
    Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?".
    Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: "Hipócritas, ¿por qué me tendéis una trampa? Mostradme la moneda con que se paga el impuesto".

    Ellos le presentaron un denario.
    Y él les preguntó: "¿De quién es esta figura y esta inscripción?".
    Le respondieron: "Del César".

    Jesús les dijo: "Pues dad al  César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”.

 

   

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2. Comentario

        Históricamente, al menos en Occidente, se ha intentado siempre diferenciar la autoridad civil y los poderes del Estado o de la sociedad y las autoridades religiosas y los deberes que la conciencia impone según las creencias, que se apoya en las normas de un confesión religiosa o de la sociedad confesional que llamaos Iglesia 

   El principio orientado de esa distinción, que no oposición, se halla en aquella trampa que los adversarios de Jesús quisieron poner en su camino de profeta, al preguntarle si un pueblo elegido por Dios, como era el judío, podía o debía pagar al pueblo que le había conquistado y dominado, el pueblo romano y su representante el César de Roma, el Emperador.

    Si Jesús respondía que sí: que hay que pagar el tributo y reconocer la autoridad de Roma, Jesús pasaría por mal judío y sería acusado de “colaboracionista” y de traidor al pueblo judío. Si decía que no, sería acusado ante los romanos de rebelde y de predicar una oposición a la autoridad dominadora.

   Jesús buscó una salida. Pidió una moneda, que él no tenia a mano. Preguntó de quien era la imagen que estaba esculpida en la moneda. Y sentó una gran principio que serviría de criterio siempre a los cristiano: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
 
    Hasta nuestros días permanece esa diferencia, esa distinción: lo terreno y lo divino, lo social y lo espiritual, lo pasajero y lo permanente. ¿Hay personas, grupos,  instituciones que, siendo enemigas entre sí, se unen para luchar contra aquéllos que con la verdad, ponen al descubierto sus irregularidades, malversaciones , incumplimientos, estafas o corrupciones   

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      El pago de los impuestos terrenos, la colaboración con la sociedad a la que se pertenece, es algo que reclama la justicia distributiva en cualquier sociedad y en la conciencia de cualquier ciudadano honesto.  Sin embargo hay quien se niega a reconocer la solidaridad y la distribución justa como deber, so pretexto de  privilegios históricos y tradicionales. Jesús sabía, quienes le preguntaban para tentarle, tenían ya la respuesta asumida, y que en la práctica  reconocían la autoridad del César, por la cuenta que les tenía.

       El imperio Romano invadió Palestina en el año 63 a C. y comenzó a exigir impuestos, tributos, diezmos, colaboraciones con frecuencia exageradas, que resultaban violentas para la mayor parte de los ciudadanos. Era lo que los romanos hacían con todos los pueblos sometidos y lo que los dominadores siempre hicieron con lo dominados

      Jesús, como cualquier judío de cualquier región de Palestina, tuvo que sufrir aquellas imposiciones. Sin embargo dejó clara la diferencia que había entre las leyes y las imposiciones de los poderes humanos y los deberes que Dios  reclamaba a la conciencia de los hombres, fueran libre o esclavos, judío o romanos, ricos o pobres.

   Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. Así de sencillo resumió Jesús lo que representaba una imagen grabada en una moneda, lo que implica un signo o una marca en un fragmento de metal acuñado al estilo de la época. La moneda tenía grabada la imagen del emperador Claudio y por tanto era el símbolo del impuesto que debía ser pagado al imperio de Roma, dominadora de Palestina.
    En el fondo Jesús no tomaba partido alguno, pues aquella pregunta no era religiosa sino de astucia política en la que cada protagonista ya tenía elegida la respuesta. Y aquella respuesta de Jesús se mantenía en el terreno de lo opinable y no trataba de marcar una norma de comportamiento.

   Ni los fariseos le preguntaban con sinceridad ni Jesús quiso responderles  con contundencia en contra o a favor del tributo. Simplemente les dio una lección de prudencia, después de llamarles hipócrita y desenmascarar sus perversas intenciones.

    Como cristianos también los creyentes tenemos una doble realidad: nuestras actitudes con Dios y nuestros deberes de ciudadanos. Tenemos un sello, una imagen grabada en nuestras vidas, que es la imagen de Jesús. Y tenemos nuestra realidad humana y nuestras dependencias terrenas.  Y por eso podemos pensar que el mensaje de Jesús vale también para nuestras vidas.

   ¿Qué implica llevar esa imagen o ese sello en nosotros, es decir ser “pueblo elegido de Dios, el nuevo pueblo cristiano? ¿Qué responsabilidades tenemos cada uno de nosotros, en cuanto portadores del título de seguidores de Cristo? Si somos de Dios, ¿qué tenemos que dar al Reino de Dios? Pero también nos preguntamos. Si vivimos en este mundo, es decir en esta sociedad donde hay unas autoridades, ¿cuáles son nuestro deberes con las personas, con las autoridades, ante las leyes y las exigencias sociales y políticas que como ciudadanos tenemos que asumir?

    La Biblia afirma que cuando aceptamos a Cristo como nuestro salvador somos sellados con el Espíritu Santo, lo cual se convierte en el signo de nuestra salvación. Pero también nos dice que si somos parte de la humanidad, tenemos que hacer el bien a los hombres. Tenemos que colaborar con los mortales para que la vida sea más bella y segura.

    ¿Cual es nuestro compromiso con la sociedad, con el César, y con Dios, con Cristo? Es la pregunta que debemos responder cada día y que debe orientar nuestro comportamiento. Es importante ser coherentes con nuestro sello, con la imagen que portamos, de ciudadanos y de cristianos. Debemos dejar que Jesús grabe sus huellas en nosotros. Pero debemos mirar a los que caminan por la vida a nuestro lado.

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    Algunos quieren separar ambas realidades de una forma radical. A nivel personal se dice: una cosa es tus creencias y otra cosa son tus negocios. A nivel colectivo y social se intenta decir: una cosa es la Iglesia y otra el estado. Todo lo del estado está más allá de la religión y depende de las decisiones de la mayoría. Y todo lo relativo a las creencias sólo tiene que ver con los gustos, preferencias e intereses de cada individuo.

    Esto es un error. El bien o el mal no dependen de la mayoría, sino del autor de la naturaleza y de la realidad de un Dios grande, que además ha querido encarnarse en un hombre, Jesucristo que, además de Salvador, es modelo de los hombres. Y la verdad religiosa no depende de la opinión subjetiva de cada persona, sino del misterio que ese Dios ha querido revelar y que no todos los hombres llegan a conocer.
 
    Es cierto que hay que ser respetuosos con la libertad y la dignidad de todos los hombres y ser tolerantes con todas las opiniones. Pero la verdad no puede ser más que uno y toda conciencia recta está obligada a buscarla, si bien el encontrarla es una gracia divina que misteriosamente no todos los hombres consiguen

     También es cierto que la Iglesia y el Estado son dos realidades, dos sociedades diferentes, y deben ser entendidas y atendidas de manera diferente. Pero, incluso defendiendo que hay una justa y armónica separación entre ambas realidades, no tiene por qué haber contradicción y menos rivalidad. El mensaje de Jesús de dar al César lo que corresponde al César y a Dios lo que corresponde a Dios, marca el camino para resolver discrepancias de opinión y para abr ir caminos de respeto y de colaboración.

3. Esquema directivo para una Catequesis [IV.11]
 
4. Ejercicios para realizar con los catequizandos

 

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 3. Modelo de Catequesis

    1.  Experiencia    

         

      Buscar una serie de temas o problemas en que pueden chocar los planteamientos de la Iglesia y del Estado en la sociedad en la que vivimos: trato de los sacerdotes, misioneros y religiosos, impuesto por las propiedades o servicios de la Iglesia, propiedad de los cementerios o de los edificios de culto,  actitud ante el divorcio, el aborto, la eutanasia, la enseñanza religiosa en las escuelas estatales, actitud ante el secreto profesional. 
  
    2. Reflexión

    Dejar muy en claro a los alumnos o catequizandos su carácter de ciudadanos con obligaciones para la sociedad y de cristianos con llamada de conciencia a ser protagonistas de su dignidad de tales. Ambas pertenencias no deben implicar conflictos de conciencia, sino que se debe tratar por todos los medios de cumplir con ellas con armonía, paz y solidaridad.

     3. Acción

   Analizar en las clases o en la catequesis los diversos sentidos que se da en la frase de Jesús, de dar al César lo del César y a Dios lo de Dios. Se puede hacer una encuesta entre diversos tipos de personas y luego exponer en el grupo las respuestas que se dan y las explicaciones que se reciben. La encuesta interesa por la preparación que reclama, por lo que se aprende en su realización y por las consecuencias que se puede sacar al poner en común las respuestas y los hallazgos.
              
     4. Colaboración

    Hacer un trabajo de grupo sobre las “actitudes religiosas” de diversos tipos de estados: perseguidor,  dictaduras, gobiernos islamistas integristas, estados pluralistas, países comunistas, otros. También es posible, e interesante, analizar algunos hechos o situaciones en la Historia: persecuciones, protección de la Iglesia, cismas, tensiones dentro de los grupos eclesiales, la pretensión común de ser dueños de la verdad.

     5. Interiorización

     Se puede realizar una plegaria en forma de peticiones de perdón, por las faltas que se han cometido de mezclar lo divino con lo humano: supersticiones, ingenuidad religiosa, devociones falsas; o también por mezclar los humanos con lo divino

 

 

 4. Ejercicios para la catequesis.

 

  -  De Pequeños

   Realizar una dramatización de la parábola: fariseos, Jesús, los apóstoles, gente que escucha, presentación de una moneda, unos hacen de romanos y otros de sacerdotes del templo. Todos simulan estar a la espera de la respuesta ante la pregunta. Jesús, que responde con aplomo, marca el dominio de su sabiduría sobre los demás.
 
   -   De medianos

   Bascar quienes eran los grupos que había en Palestina en tiempos de la vida de Jesús. Hacer un trabajo por grupos y tratar por grupos datos de cada uno: fariseos, saduceos, publicanos, romanos, sacerdotes, herodianos, galileos, zelotas, esenios, samaritanos, comerciantes de oriente, jornaleros pobres, jornaleros, sirios.
   
    -  De Mayores  y Preadolescentes

   Hacer una lista de los pueblos que estuvieron dominando a los israelitas en los primero días: egipcios, moabitas, edomitas, amalecitas, filisteos… Y los que fueron sucediéndose a lo largo de la Historia de la salvación: caldeos,  babilonios, asirios, persas, griegos, romanos

   5 Complementos parala reflexión

Términos del Diccionario de Catequesis: Tributos. Impuestos. Sociedad. Justicia distributiva. Herodianos. Romanos. Emperador romano. Procurador. Templo de Jerusalén. Recaudador. Ciudadanía. Deberes sociales

   Puede consultarse directamente en la página web www.lasalle.es/catequesis2
En el formato de la Enciclopedia Wikipedia en: www.lasalle.es/catequesis

Libros interesantes: .

         Dios y tiempo. Nueva teología política. Juan Bta. Metz. Madrid. Trotta. 2002

    Recuperar la justicia: religión y política en una sociedad laica. José María Mardones. Santader. Sal Terrae. 2005

   Cultura política y conciencia cristiana: ensayos de ética política. Angel Rodríguez. Madrid. Rialp. 2007

      Evangelio y Vida cotidiana. Francisco Vouga. Madrid. San Pablo 2008

     Dios es amor. Maximiliano Calo. Marid. Ed. CCS. 2008-09-13

     Kyrie: El rostro de Dios amor. José María Soler. Madrid. Ed. Narcea. 2007

   
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