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ESCUELA DE CATEQUISTAS
Catequesis 081109
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Domingo 32 del Tiempo Ordinario

Dedicación de la Catedral de Letrán

 

Recordar: La catequesis se cambia cada miércoles

PARA PREPARAR EL TEMA DE LA SEMANA

 

 

 

 

 

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1. Notas sobre la Sagrada Escritura. Lecturas Litúrgicas del Domingo actual

 
2. Reflexión. ¿Qué nos dicen estas lecturas? [4.11]

  

 

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     1. Lecturas de la palabra de Dios 

      La Iglesia celebra hoy la dedicación de una iglesia, de una catedral, romana, que fue históricamente la sede central del sucesor de San Pedro, el Obispo de Roma. Luego se impondría la silueta de la Iglesia de San Pedro del Vaticano, por encerrar en ella el sepulcro del Santo Apóstol.

          Primera lectura: Ezequiel 47. 1-2 y 8-9

       El valor de los templos y su sentido religioso ya se ve regulado en el Antiguo Testamento, tanto en referencia al templo de Jerusalén, como en las enseñanzas de los profetas.

   “El hombre me hizo volver a la entrada de la Casa, y vi que salía agua por debajo del umbral de la Casa, en dirección al oriente, porque la fachada de la Casa miraba hacia el oriente. El agua descendía por debajo del costado derecho de la Casa, al sur del altar.
    Luego me sacó por el camino de la puerta septentrional y me hizo dar la vuelta por un camino exterior, hasta la puerta exterior que miraba hacia el oriente. Allí vi que el agua fluía por el costado derecho.
     Entonces me dijo: "Estas aguas fluyen hacia el sector oriental, bajan hasta la estepa y van a desembocar en el Mar. Se las hace salir hasta el Mar, para que sus aguas sean saneadas.
    Hasta donde llegue el torrente, tendrán vida todos los seres vivientes que se mueven por el suelo y habrá peces en abundancia. Porque, cuando esta agua llegue hasta el Mar, sus aguas quedarán saneadas, y habrá vida en todas partes adonde llegue el torrente.

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      Lectura Segunda: 1 Corintios 3. 9-11 y 16-17

     Pero en el Nuevo Testamento, Jesús y los Apóstoles dejaron muy claro que el principal tempo querido por Dios es el corazón de sus seguidores y no un edificio material. Jesús mismo dijo a la samaritana: “Mujer está llegando el tiempo y estamos en él, que ni en este monte ni en Jerusalén se va a adorar a Dios, sino en  todo lugar en espíritu y en verdad”. Es lo que enseñaba San Pablo a los Corintios.

    “Hermanos, ya que somos colaboradores de Dios y vosotros, campo de Dios, edificación de Dios, actúo conforme a la gracia de Dios que me fue dada. Yo, como buen arquitecto, puse el cimiento; y otro construye encima.
    ¡Mire cada cual cómo construye! Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, que es Jesucristo.
    ¿No sabéis que vosotros sois santuario de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?
    Si alguno destruye el santuario de Dios, Dios le destruirá a él; porque el santuario de Dios es sagrado, y vosotros sois ese santuario.”

 

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 Tercera Lectura: Juan 2. 13-22

    Con todo Jesús, que no había venido a destruir la Ley sino a darla cumplimiento, frecuentó el Templo y defendió su santidad. Por eso la Iglesia cristiana siempre amó los santos lugares sagrados e invitó a sus seguidores a  orar en ellos. 

     En aquel tiempo se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas en sus puestos.
     Haciendo un látigo con cuerdas, echó a todos fuera del Templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó el dinero de los cambistas y les volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: "Quitad esto de aquí. No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado."
    Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: El celo por tu Casa me devorará. Los judíos entonces le replicaron diciéndole: "¿Qué señal nos muestras para obrar así?”
    Jesús les respondió: "Destruid este Santuario y en tres días yo lo levantaré de nuevo."
    Los judíos le contestaron: "Cuarenta y seis años se han tardado en construir este Santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?"
     Pero él hablaba del santuario de su cuerpo. Cuando resucitó, pues, de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho eso; y creyeron en la Escritura y en las palabras que había dicho Jesus

 

       Expulsión de los mercaderes del Templo

   

 

        

2. Comentario

        El mensaje de la Iglesia en esta jornada que recuerda el valor del templo  como lugar sagrado de oración y encuentro fraternal es una llamada de atención al respeto que se debe a los lugares saagrados y del deber quer en el cristianismo existe de acudir a reunirse con los demás cristiano y levantar comunitariamente el corazón a Dios.

    El texto evangélico es expresivo: “Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. En el Templo encontró a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas en sus puestos; hizo un latió o con cuerdas y los echó a todos fuera del Templo...» (Jn 2,13-22; Mt 21,12-17; Mc 11,15-19; Lc 19,45-46).

     Es uno de los pocos textos en el que coinciden los cuatro evangelistas, lo que significa que es de los fragmentos más históricos y que más eco dejó en los primero seguidores de Jesús.
   
  En estas pocas líneas se expresa, con todo su simbolismo, el vacío y la caducidad del templo. El templo judaico que Jesús frecuentó, el tercer templo (rehecho por Herodes, como el segundo se rehizo por Zorobabel y porEsdras en el siglo IV a C.. y como el primero lo construyó Salomón en el siglo IX a C.) era parecido a una mezquita árabe posterior más que una basílica cristiana.

   En él estaba el “sancta sanctorum”, donde sólo una vez al año entraba el sumo sacerdote para hablar con Dios. Le seguían por este orden: el atrio de los sacerdotes, el de los varones mayores de doce años y sin defecto físico, el de las mujeres y, por último, el atrio de los gentiles o extranjeros, donde, como servicio a los peregrinos, se vendían bueyes, palomas, ovejas... para los sacrificios de la Pascua. En este último atrio estaban las mesas de los cambistas. El templo acuñaba moneda propia, pues no se permitía negociar con moneda extranjera acuñada con efigies del emperador y dioses paganos. El templo era el lugar de acceso a Dios... Difícil tenían este acceso a Dios los ciegos o los jorobados, más aún las mujeres y no digamos los gentiles...

   El gesto de Jesús es un gesto profético. No hecha a los mercaderes por que hacen un servicio de cambiar la moneda profana, la del tributo al césar, por la moneda del templo, la única que se podía ofrecer en forma de limosna o de tributo religioso (el 10% de lo que un buen israelita ganaba al año). Sino por que todo el mundo sabía que los mercaderes y cambistas abusaban de la gente más sencilla. Y todo el mundo sabía que muchos sacerdotes estaban involucrados en el negocio y explotación de los peregrinos.

   El gesto no es de condena a los negociantes, sino de defensa a los débiles y explotados. El mismo dijo que el culto a Dios debe darse en todas partes y no sólo en el Templo de Jerusalén
 
   Es la sustitución del templo por la adoración a Dios en espíritu y verdad es por lo que después intentarían condenarle sus adversarios. “Este ha dicho que destruirá el templo… ha blasfemado contra el lugar sagrado” Lo que Jesús  avisó a los que le preguntaron con que autoridad hacia aquello, le aludio a su supremacía como Hijo de Dios. “Destruid este templo, mi cuerpo, matadme y yo le reconstruiré en tres días”.  El templo nuevo y de fácil acceso a todos los hombres que Jesús misteriosamente sugería era El mismo. El sería el templo al todos los hombres tenemos acceso directo.

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La Iglesia recogió su mensaje y evitó siempre hacer del templo cristiano algo mágico, cosa que más tarde haría el mahometismo… haciendo sus mezquitas siempre dirigidas a la Meca, exigiendo la entrada sin calzado, reservando la palabra a personas consagradas

    Como los profetas anteriores a Jesús, él profesó el más profundo respeto al Templo de Jerusalén. Fue presentado en él por José y María cuarenta días después de su nacimiento (Lc. 2, 22-39). A la edad de doce años, decidió quedarse en el Templo para recordar a sus padres que se debía a los asuntos de su Padre (cf. Lc 2, 46-49). Durante su vida oculta, subió allí todos los años al menos con ocasión de la Pascua (cf. Lc 2, 41); su ministerio público estuvo jalonado por sus peregrinaciones a Jerusalén con motivo de las grandes fiestas judías (cf. Jn 2, 13-14; 5, 1. 14; 7, 1. 10. 14; 8, 2; 10, 22-23).

   Pero Jesús nunca quiso  presentarse como un rabino enviado pro el temp0lo para hablar en las sinagogas, en las casas de oración que los judío tuvieron que construir cuando el primer templo se destruyó y que luego mantuvieron cuando fe definitivamente destruido el templo de Jerusalén y han usado hasta nuestros días.

    El Templo fue para él la casa de su Padre, una casa de oración, pero sus plegarias se elevaron a su Padre en muchos otros lugares. Hizo visityas de oración a Jerusalén, pero sus gestos de unión con dios se dieron en los montes, en las barcas de Genezaret, en el Huerto de los Olivos, incluso en el patíbulo de la cruz cuando le llegó la hora de su muerte.

   Después de su Resurrección, los Apóstoles mantuvieron un respeto religioso hacia el Templo (cf. Hch 2, 46; 3, 1; 5, 20. 21; etc.) Y la Iglesia de los cristianos mantuvo el edificio dedicado a la oración con diversidad de formas, de signos de expresiones artísticas. Pero siempre sabiendo y proclamando que el verdadero templo de Dios y de su Cristo está en el corazón de sus seguidores y no en las piedras de sus construcciones.

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     La Iglesia cristiana tiene gran respeto para sus lugares de oración y de culto: templos, santuarios, oratorios, tabernáculos, basílicas, parroquias, monasterios, iglesias, catedrales, ermitas, incluso cementerios. Quiere que los cristianos sean educados en ese sentimiento y desarrollan actitudes y comportamientos que sean concordes con el lema del mismo Jesús: 
Mi casa será casa de oración. ¡Qué claridad tiene la expresión que designa el templo como la casa de Dios! Como tal hemos de tenerla. A ella hemos de acudir con amor, con alegría y también con un gran  respeto, como conviene al lugar donde está Dios de una manera especial, aunque su presencia abarca por igual el universo entero.,

    Con frecuencia tenemos noticia o asistimos a actos y ceremonias de la vida política, académica, deportiva: una recepción, un desfile, unas Olimpiadas… Y se advierte enseguida que el protocolo y una cierta solemnidad no son superfluos. Estos detalles, a veces mínimos -las precedencias, el modo de vestir, el ritmo pausado de andar…-, entran por los ojos y dan al acto una buena parte de su valor y de su ser.

    El hombre, que no es sólo cuerpo ni sólo alma, necesita también manifestar su fe en actos externos y sensibles, que expresen bien lo que lleva en su corazón. Cuando se ve a alguien, por ejemplo, hincar con devoción la rodilla ante el Sagrario es fácil pensar: tiene fe y ama a su Dios. Y este gesto de adoración, resultado de lo que se lleva en el corazón, ayuda a uno mismo y a otros a tener más fe y más amor.

    El templo, además de ser casa de oración, es también casa comunidad cristiana, es casa de Dios y de todos los hermanos. Hay que educar a los creyentes para que se sientan fraternos y no sólo espirituales entre sus paredes. Y para que acudan al templo no sólo con formas rituales y con tradiciones  sino con conciencia de hermanos y  de creyentes.

   Por eso la acción más noble, espiritual fraterna que se hace en el templo cristiano es la celebración del sacramento de la Eucaristía, de la acción de gracias. Hay que procurar llevar a ella un corazón dispuesto a unirse a Dios y a los hermanos, participando del Banquete Sagrado y sintiéndose no testigo de alguien que la celebra en el lejano altar, sino protagonista que participa en ella, al margen de la distancia física, en la mesa en la que se depositan las ofrendas y que, en forma de ara, significa al mismo Cristo, que es el verdadero y misterioso celebrante.

 

 

3. Esquema directivo para una Catequesis [IV.11]
 
4. Ejercicios para realizar con los catequizandos

 

 

 3. Modelo de Catequesis

    1.  Experiencia    

          Podemos hacer un repaso de todos los templos que conocemos cada uno de los presentes: un santuario, nuestra parroquia, la catedral de nuestra diócesis. Y podemos resaltar lo que tienen de común (altar, imágenes, lugares de fieles, presbiterio…) y lo que tienen de específico (pila bautismal, determinados altares a figuras de santos, torre, campanario…)

    2. Reflexión

    Conviene educara los niños en el respeto al templo como la casa de Dios. El educador puede resaltar la necesidad de cierto silencio, de actitud de reflexión y de oración. Los niños y los jóvenes aprenden lo que ven. Si ven respeto, aprenden a respetar.
   Es conveniente que se desarrollen actitudes convenientes en el lugar santo. Respeto no equivale a silencio. Y el silencio es difícil si hay aburrimiento o desinterés. Por eso la educación sobre como hay que comportarse en el templo tiene que ver más con los educadores y catequistas que con las normas  de obligado cumplimiento.

      3. Acción
        
  Diseñar una iglesia y dibujar un plano de una iglesia moderna, donde se atiende al culto de los sacramentos, especialmente de la Eucaristía, pero se atiende a otras realidades eclesiales: lugares de acogida y asistencia, lugares de catequesis y de acción de grupo, despachos o salas de reunión o de conversación y consulta…
     Se presta esta actividad para exponer cada uno su idea de Iglesia o de templo… y para que el educador vaya insinuando la actitud de respeto, de oración y de fraternidad, que son las tres dimensiones que debe combinar un templo en clave del concilio vaticano II

     4 Colaboración

    Se puede investigar cómo es el templo de la propia parroquia y perfilar un plano, junto con una breve memoria de lo que es preciso mejorar, aunque sólo en el terreno de la utopía (obras, nuevas construcción remodelación del edificio, etc.)

     5. Interiorización

   Sería hermoso una visita a un templo cercano y realización de una oración de unión con loso que en ese templo se reúnen frecuentemente para orar…

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 4. Ejercicios para la catequesis.

    -  De Pequeños

         Buscar diversos tipos de templos, explorando libros o recurriendo a internet, y tratar de ver que es lo típico del templo cristiano

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     -   De medianos

     Preparar un vocabulario que tenga que ver con el concepto de iglesia: templo, parroquia, diócesis, ermita… Y Luego de tener unas 30 palabras, que el profesor puede ir purificando (eliminando las que no responsan a la idea de iglesia, perfilar un mapa  conceptual en el que entren todos los términos relacionados
    Se ofre un premio al que perfile el cuadro o mapa más perfecto o expresivo

    -  De Mayores  y Preadolescentes

    Buscar las veces que en el Nuevo Testamento se emplea el término “iglesia”, “ecclesia”  o los tres sinónimos: “comunidad”,  “grupo de hermanos” , “discípulos de Jesús”. Tratar de recoger cuantos más pasajes mejor y seleccionas media docena de los más expresivos o clarificadores.

5 Complementos parala reflexión

Términos del Diccionario de Catequesis: Templo. Iglesia. Parroquia. Ermita. Catedral, Sinagoga. Mezquita, Oratorio, Santuario

   Puede consultarse directamente en la página web www.lasalle.es/catequesis2
En el formato de la Enciclopedia Wikipedia en: www.lasalle.es/catequesis

Libros interesantes:

               Cristo en el hermano. Anselmo Grün y Fidelis Ruppert.  Estela. Verbo Divino. 2002

     El templo cristiano y especio litúrgico. Fundación Félix Granda. 2003

  El simbolismo del templo cristiano. Jean Henri. Edición de J de Olañeta. 2001

   Presencia de Dios en el templo. Gabriel Pérez. Catedral de Salamanca. 2007

   Construir comunidad: Patxi Loidi. Edición Egeo. 1987

   
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