
1. Lecturas de la palabra de Dios
El mensaje de Jesús es permanente. Todos los hombres están invitados a vivir su belleza y ordenar su vida en conformidad con su co0nsigna. Pero Jesús no promete la paz, sino la lucha. El mensaje de esta jornada dominical nos viene a decir que estamos en mundo en el que pueden surgir tormentar y hay que saber vivir con esperanza en medio de las alteraciones de los tiempos.
Primera lectura. Job 38. 1 y 8-11
El misterioso personaje del libro de Job es un modelo de fortaleza en medio de las dificultades de la vida
El Señor respondió a Job desde la tempestad, diciendo:
¿Quién encerró con dos puertas al mar, cuando él salía a borbotones del seno materno, cuando le puse una nube por vestido y por pañales, densos nubarrones?
Yo tracé un límite alrededor de él, le puse cerrojos y puertas; y le dije: "Llegarás hasta aquí y no pasarás; aquí se quebrará la soberbia de tus olas".
Segunda lectura. 2 Corintios 5. 14-17
Y San Pablo recuerda a los Corintios que sin lucha no hay vivencia cristiana. El discípulo debe ser como el Maestro. Y Jesús tuvo que luchar ardientemente por el Reino de Dios.
“Hermanos: El amor de Cristo nos apremia al pensar que, si uno murió por todos, todos por tanto murieron
Y murió por todos, para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
Así que, en adelante, ya no conocemos a nadie según la carne. Y si conocimos a Cristo según la carne, ya no le conocemos así.
Por tanto, el que está en Cristo, es una nueva creación; pasó lo viejo, todo es nuevo.”
Tercera lectura Marcos: 4. 35-41
La escena misteriosa y simbólica de la tormenta en el Lago de Genezaret nos permite entender que Jesús tuvo que luchar. Pero se mantuvo siempre, incluso en el sueño, por encima de las dificultades. El sabio que el Padre amoroso del cielo estaba siempre con él, como lo está nosotros sus seguidores.
En aquel tiempo, al atardecer de ese mismo día, les dijo: "Crucemos a la otra orilla". Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya.
Entonces se desató un fuerte vendaval y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal.
Lo despertaron y le dijeron: "¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?". Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: "¡Silencio! ¡Cállate!". El viento se aplacó y sobrevino una gran calma.
Después les dijo: "¿Por qué tenéis miedo? ¿Cómo es que no tenéis un poco de fe?
Entonces quedaron atemorizados y se decían unos a otros: "¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?"

Los discípulos se dieron cuenta que la vida se parece a una frágil barca navegando mar adentro. Entendieron que hay momentos de la vida en que parece que navegamos en un mar apacible, tranquilo y con una suave y cálida brisa. Pero también entendieron que hay momentos en que navegamos en medio de una tormenta con un viento tan fuerte que parece que nos hundimos.
Y donde todos ven sólo sufrimiento y parece que todo se hunde, los discípulos de Jesús experimentan en sus vidas que no están solos. Se dicen unos a otros que el Maestro está cerca para ayudar y sostener y siguen avanzando hasta en las circunstancias más difíciles.
Si el Señor que fue capaz de calmar la tormenta, será capaz mucho más eficaz de seguir cerca de su Iglesia y guiarla a través de los siglos
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2. Comentario
En estos tiempos, como en todos los siglos anteriores, la vida del hombre sobre la tierra es lucha y esfuerzo. Todo hombre sabe que su vida es un caminar junto a las olas del mar y bajo los vientos de la tierra.
Los discípulos de Jesús eran hombre y, como todos los demás, tenían días buenos y días malos. Pasaron momento de alegría y momentos de miedo. El incidente que les aconteció cuando un día estaban intentando pasar al otro extremo del lago, junto al cual vivían fue uno de e4sos días que abre los ojos a quienes viven tranquilamente y de repente se encuentran en peligro de morir
Estaban disfrutando de un excelente día con Jesús, con quien andaban desde hacía poco tiempo. Habían terminado una jornada de afanosas relaciones con gente enferma que venía a encontrar a Jesús y pedirle que sanara sus dolencias. Había observado que el Maestro tenía una forma de predicar cautivadora.
El Maestro cada vez tenía más seguidores que le seguía. La muchedumbre estaba ávida de escuchar el mensaje era inspirador. Las sanaciones reforzaban en muchas personas su confianza en el nuevo Profeta que había comenzado a predicar.
Jesús quiso realizar un milagro portentoso, para que sus discípulos se sintieran más atados a su causa. Se realizó en tres actos: en la orilla antes de la tormenta, en la barca durante la tormenta y en la misma barca después de la tormenta.
El mar representaba la vida cotidiana. Representa el sustento diario para él y para su familia. El mar pequeño de Nazareth era tranquilo. Perro alguna vez se embravecía. Y así aconteció aquel día en que los discípulos iban cruzando entre las olas, que eran fuertes pero normales al salir, pero que en cuestión de poco tiempos se volvieron tremendamente peligrosas.
A nadie le gustaría estar cerca en ese momento. A los díscípulos tampoco. Jesús se había quedado dormido en la parte posterior de la barca y los discípulos vieron que las olas entraban en la barca y que la tormenta resultaba peligrosa en aquella distancia de la tierra firme y con una fuerza creciente del viento
El evangelio cuenta que Jesús se encontraba durmiendo mientras los discípulos intentaban salvarse. En medio de la desesperación le gritaron a Jesús: ¡Maestro! ¿No te importa que nos hundamos? ¿No te importa que nos muramos?
Jesús se levantó y dio una orden al viento, y dijo al mar: ¡Silencio! ¡Quédate quieto! El viento se calmó y todo quedó completamente tranquilo. Después Jesús mirando a sus discípulos les pregunta: ¿Por qué están asustados? ¿Todavía no tienen fe?
Los discípulos necesitaban en sus corazones pasar del lado de controlar sus vidas por sí mismos al lado de colocar sus vidas en las manos del Todopoderoso. Hasta este momento les había resultado fácil seguir a Jesús.
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La tormenta no se encontraba dentro del itinerario de viaje de losv discípulos. Por tanto, no habían hecho ninguna preparación para el incidente que vamos a analizar. Este no era un proceso de enseñanza para la multitud sino sólo para sus discípulos.
Propósito doble tenía Jesús cuando subió a la barca y se colocó en situación de descanso, mientras el viento se iba incrementando y la barca se movía con intensidad. Primero estaba descansando pues venia de atender a muchedumbres y humanamente estaría muy cansado. Y segundo, en sus designios misteriosos, estaba persuadido de que podría hacer un gesto cautivador para sus discípulos. Sólo ellos fueron testigos, del acontecimientos y ellos sacaron la impresión de que su Maestro no era un simple predicador de aldea.
La prueba es que Jesús hizo un gesto divino. Un huracán sólo puede ser dominado por el misterioso poder del Señor del Universo. De hecho los discípulos se quedaron preguntándose : ¿Quién este a quien lo vientos y el mar obedecen?
El hecho evangélico es muy simple. Se trata de un gesto. Jesús da un signo de poder y los Apóstoles que van con en la barca, (no serían los doce) se sienten admirados ante su maestro. Luego vendrán las interpretaciones y aplicaciones. El viento se identifica con los peligros y ataques del mundo, adversario de Dios. La barca es la Iglesia. El mar es el entorno adversario que le sigue el profeta de Galilea. La palabra de Jesús es el poder eterno que Dios ejerce sobre la tierra. Las olas son los peligros. El miedo de los discípulos es el reflejo de todos los miedos que laten en la humanidad y que el mensaje de Jesús puede deshacer.
Por eso, a la luz de las interpretaciones se han multiplicado las preguntas y las respuestas. Todas las preguntas se centran en los peligros que acechan a los seguidores del Maestro. Todas las repuestas se sintetizan en la importancia que tiene la confianza en el Maestro y en la seguridad de que su poder infinito cubre a la Iglesia de los peligros, aunque no le evita la luchas.
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En la tempestad es donde Dios nos acompaña para que no se hunda nuestra barca. Los cristianos sabemos que, aunque parezca dormido, Jesús nunca falla. Sabemos que podemos surcar el mar de la vida protegidos por la Providencia. Si Dios tiene cuidado de los pájaros y de las flores, con más razón vivimos amparado por el cuidado amoroso del Padre y de Jesús.
Cuando Dios desea un roble, El lo planta en un lugar donde las tormentas lo castigan y la lluvia cae sobre él, y es en medio de la batalla con los elementos donde el roble gana fuertes y magníficas fibras y se convierte en el rey del bosque. Cuando Dios quiere hacer un hombre fuerte, un apóstol valiente, un mensajero recio, El lo coloca en medio de alguna tormenta.
Hay que ver este relato del Evangelio de Juan no tanto como un gesto de poder divino, sino de humildad humana. Jesús no echa en cara a los discípulos el tener miedo, sino el no tener fe. Si Jesús está con ellos, ¿Por qué temen?
¿Quería demostrar con este relato el poder de Jesús? Más bien quería preparar a los discípulos para cuando llegara la verdadera tormenta que le iba a hacer temblar, incluso la que terminaría con sui vida en la cruz. La muerte de Jesús significó una gran tormenta para la vida de los discípulos y de la comunidad cristiana que emergía en los primeros momento. Sin embargo, una fuerza en su interior los impulsó a continuar. Las palabras y vivencias junto al Maestro le hicieron fuertes y por eso se funtarion en Jerusalén, y no huyeron velozmente a su lejana Galilea.
El espíritu de lucha es un distintivo de los cristianos. Si me han perseguido a mi, os van a perseguir a vosotros, le diría Jesús en otra ocasión. En medio de todo el sufrimiento lo cristianos saben que Dios está con ellos y que tienen que ser fuertes.
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3. Modelo de Catequesis
1. Experiencia
Hacer una lista de tormentas que pueden acontecer en la vida… Cuando hay periodos de persecución religiosa… cuando hay muchas personas en desempleo y abundan los mendigos, cuando hay períodos de guerra y destrucción, cuando hay mucha delincuencia en un ambiente y uno siente la inseguridad… Se puede preguntar a los catequizandos o alumnos cuáles son las tormentas que cada uno más teme en la vida.
2 Reflexión
El educador, a partir del relato evangélico de la tempestad, puede hacer caer en la cuenta a sus catequizandos y escolares que lo importante no es que haya enfermedad, sino que haya la fuerza suficiente en el cuerpo ante los virus o las causas de la enfermedad. Que lo importante no es que haya miseria, sino si hay justicia para salir al paso de ella…
3. Acción
Se puede buscar por parte de cada escolar o catequizandos tres textos en que Jesús habla de ser valientes, de ser fuertes, de luchar, de servir al prójimo, de amar a los demás, de confiar en Dios, etc. Se buscan tres textos positivos, que dicen lo que Jesús espera lo que hay que hacer; no negativos, en que Jesús condena el mal.
4. Participación
Se ponen en común los datos que cada uno aporta y se hace una doble operación de grupo. Primero se mira cuáles son los problemas o riesgos más repetidos, que son los que más resuenan en las conciencias de cada miembro del grupo. El profesor aprovecha para resaltar los más repetidos y analizar las causas.
Luego, en segundo lugar, se hace una escala con las tormentas indicadas que más perjudican a los hombres y las que más se oponen a los principios del Evangelio
5. Interiorización
Se pide perdón a Dios por las veces que nosotros contribuimos a fomentar alguna de esas tormentas: envidias, tensiones, deseos de consumo, de diversión, de envidos y de vanidad.

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4. Ejercicios para la catequesis.
Para Pequeños
Dibujar un mar y una tormenta. Sin muy pequeños darles un gráfico fotocopiado como el que se señala a continuación, para que ellos le coloree y le expliquen a la luz de Evangelio de estas jornada.

Para medianos
Buscar en un periódico viejo las noticias que salen de guerras, robos, atropellos, abusos, engaños o desórdenes morales que surge de una o de otra forma. Irlas recortando y ponerlas en una pared o mural, pero siempre pensando, ordenando y escribiendo al lado un papel con la explicación de los que se debería hacer para superar esa tormenta, a la luz del Evangelio
Para mayores
Distinguir distintos tipos de tormentas, de pasiones, de riesgos de desorden… Y tratar de dramatizar por grupos de dos o tres escolares o catequizandos una de ellas. Por ejemplo un robo: ocasión, tentación, Vacilación. Consentimiento. Ejecución, Arrepentimiento. Restitución ( o Consentimiento, Descubrimiento, Juicio, Sanción). Simular otros delitos o desórdenes y analizar en cada uno de ellos: causas, realización, consecuencias
COMPLEMENTOS PARA LA REFLEXION
VOCABULARIO ORIENTADOR... Pasión. Instinto, Tentación, Advertencia. Consentimiento. Delito, Crimen, Pecado, Falta, Malhechores, Castigo. Perdón:.
LIBROS INTERESANTES
La Iglesia que Jesús quería: dimensión comunitaria de la fe cristiana. Gerhard Lohfink. Bilbao. Desclée de Brower. 2008
Queremos ver a Jesús. Varios. Madrid. PPC. 2005.
La cara oculta de Jesús. Mariano Fernández. Madrid. Nowtilus. 2007
Gracias por querernos tanto. Roser Boch Jordi Longás.. Barcelona. Edit. Claret. 2008
Jesús Maestro de Nazareth. Alexandre Men. Madrid. Ciudad nueva. 2002 |