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ESCUELA DE CATEQUISTAS
Catequesis 091004

(Número significa año/ mes/ día).

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Domigos del 28º del tiempo ordinario  

Ciclo B

El que teme al Señor

Recordar: La catequesis se cambia cada miércoles

PARA PREPARAR EL TEMA DE LA SEMANA

 

 

 

 

 

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1. Notas sobre la Sagrada Escritura. Lecturas Litúrgicas del Domingo actual

 
2. Reflexión. ¿Qué nos dicen estas lecturas?

     

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   El tiempo ordinario es portador en la liturgia cristiana de múltiples enseñanzas. Jesús habló de todos los elementos fundamentales de la fe cristiana, de todos los sacramento y de la plegaria a Dios.
   También hablo de la familia y del matrimonio. Es el espíritu de esta jornada dominical.

Primera lectura: Gernesis 2- 18-24

   La idea del matrimonio como encuentro de amor entre un varón y una mujer ya aparece en los primeros capítulos del Génesis, en donde se relata como fue creado el hombre, como surgió la mujer y como Dios mismo determinó la unión de la pareja para poblar el mundo.

   Después dijo el Señor Dios: "No conviene que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada".
   Entonces el Señor Dios modeló con arcilla del suelo a todos los animales del campo y a todos los pájaros del cielo, y los presentó al hombre para ver qué nombre les pondría. Porque cada ser viviente debía tener el nombre que le pusiera el hombre.
   El hombre puso un nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo; pero entre ellos no encontró la ayuda adecuada.
    Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y cuando este se durmió, tomó una de sus costillas y cerró con carne el lugar vacío.
    Luego, con la costilla que había sacado del hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre.
   El hombre exclamó:
 “¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamará Mujer, porque ha sido sacada del hombre".
    Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne.

Segunda lectura:  Hebreos 2. 9-11  

   El hombre fue hecho a imagen de Dios. Dios creo el mundo. También el hombre recibió la llamada a la fecundidad, como se recuerda el autor de las carta a los Hebreos.

   Y a aquel que fue hecho inferior a los ángeles por un poco,  a ese Jesús, le vemos  coronado de gloria y honor  por haber padecido la muerte, pues por la gracia de Dios gustó la muerte para bien de todos.
     Convenía, en verdad, que Aquel por quien es todo y para quien es todo, llevara muchos hijos a la gloria, perfeccionando mediante el sufrimiento al que iba a guiarlos a la salvación.
     Pues tanto el santificador como los santificados tienen todos el mismo origen. Por eso no se avergüenza de llamarles hermanos.

Tercera lectura: Marcos  10. 2-16

   El mensaje de Jesús sobre la dignidad del matrimonio es muy claro y preciso. La unidad, la fidelidad, la indisolubilidad serán los tres rasgos que luego el cristianismo defendería con permanente constancia y amor.

En aquel tiempos, se acercaron a Jesús algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le plantearon esta cuestión: "¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?".
   El les respondió: "¿Qué es lo que Moisés les ha ordenado?".
   Ellos dijeron: "Moisés permitió redactar una declaración de divorcio y separarse de ella".
   Entonces Jesús les respondió: "Si Moisés os dio esta prescripción fue debido a la dureza de vuestro corazón.  Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer.
   Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer8 y los dos no serán sino una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne.  No separe el hombre lo que Dios ha unido".
    Cuando regresaron a la casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto.
    Él les dijo: "El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra aquella; y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio".
      Le trajeron entonces a unos niños para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron.
     Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: "Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos.   Os aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él".
       Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos.

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    ¿Por qué Dios hizo al principio varón y mujer? ¿Por qué Dios uso el atractivo sexual del varón y de la mujer? ¿Por qué quiere Dios el amor fiel de ese hombre y de esa mujer el cual fructificará pronto en hijos y en felicidad de familia? No fue sólo por deleitarse Él en el placer de ver al hombre y a la mujer crecer y multiplicarse. Fue por algo más divino. Fue porque en el amor del hombre y de la mujer y de los hijos, es el signo del amor infinito que Dios le tiene a la humanidad

 

 

        .

      El matrimonio en el plan original del Creador. Se nos presenta cfomo tal en las primeras páginas del primer libro de la Biblia, el Génesis

     El matrimonio oscurecido a veces por la mala voluntad del hombre, pero ensalzado por todos los hombres de buena voluntad, se presenta como un don de Dios. Los antiguos israelitas, como muchos pueblos, admitían el repudio de la mujer cuando ya no se congeniaba en la pareja. Era el hombre el que repudiaba la mujer y no al revés.  Jesús rechazó el repudio, aludiendo a que Moisés lo permitió por la debilidad de los hombres, pero que no era esa la voluntad divina.

     Port ese restablece la pura doctrina de la naturaleza, al decir que la palabra matrimonial es indisoluble, por que el matrimonio santo es algo muy importante.

   La preciosa página citada por el mismo Cristo: "¿Es lícito a un hombre repudiar a su esposa.. es lícito divorciarse de ella?" Era un caso que se discutía entre los rabinos, porque allá en el Deuteronomio, Moisés habló de una permisión, de una costumbre que ya existía como un mal menor; para no dejar abandonada a la mujer repudiada, ordenó Moisés que se diera un libelo, un documento de repudio. Pero el objetivo era principalmente una legalidad religiosa.

    Jesús fue claro cuando le preguntaron sobre el tema: "Eso lo permitió Moisés por vuestra terquedad, es decir, es un mal menor. No es esa la voluntad de Dios".  El matrimonio es un signo de la fidelidad divina en sus relaciones con los hombres. Dios quiso que fuera un signo sensible de su gracia, es decir de su gracia. La página del Génesis que se lee hoy, es una página bellísima que no debemos de interpretarla como cuento infantil de Dios haciendo hombre de barro, soplando  o durmiéndolo para sacarlo una costilla para hacer una mujer.
  
   Para entender bien el matrimonio como signo sacramental, hay que referirse bien a Cristo que amó a la Iglesia y a la Iglesia que amó a Cristo. El matrimonio cristiano tiene sentido religioso y espiritual en cuanto expresión de amor y reflejo del amor divino. Ver el matrimonio sólo como un contrato, un enlace, y o un acuerdo entre personas al margen de Dios es olvidar lo que realmente es el matrimonio

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    Es Dios el que protagonizó el sentido o el descubrimiento del matrimonio como algo más que el emparejamiento natural regidfo por el instito animal de la reproducción. Dios vio que el hombre no encontraba entre todos los animales un ser semejante a él. Entonces, dijo Dios: "No está bien que el hombre esté solo. Vamos a hacerle una ayuda semejante , idéntica, a él".

  La dignidad del hombre que Dios creó está en la relación con sus semejantes.  Dios le preparó para formar una unidad con otro ser semejante. Creó a la mujer para la unidad matrimonial y ante creó al varón como protagonista de la vida y de la historia .  Ambos forman un solo principio de vida, se atraen mutuamente y, según la mente de Dios, tienen que formar en cuanto pareja una sola carne. De tal manera que nadie puede separar lo que Dios ha unido. Es maravilloso, entonces, pensar que el matrimonio surge de la iniciativa de Dios.

    "El bienestar de la persona  y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligada a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar...  La dignidad de esta institución no brilla en todas partes con el mismo esplendor, puesto que está oscurecida por muchas faltas y a veces agresiones de la sociedad. Pero un hecho muestra bien el vigor y la solidez de la institución matrimonial y familiar: las profundas transformaciones de la sociedad contemporánea, a pesar de las dificultades a que ha dado origen, con muchísima frecuencia manifiestan, de varios modos, la verdadera naturaleza de tal institución.

    Por eso, cuando se celebra el matrimonio, el sacerdote, en cuanto testigo en nombre de la Iglesia, recuerda la única institución que no fue abolida ni por la pena del diluvio sino que sobrevivió a las catástrofes de la historia y se mantiene sin cambios no alteraciones. Siempre habrá el matrimonio según la mente de Dios aún cuando los hombres quisieran destruir una institución tan santa y tan noble. Permanecerá la palabra: "Lo que Dios ha unido, el hombre no lo puede desunir".

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    El matrimonio ofrece sus base de estabilidad para poder entender los cambios necesarios de nuestra sociedad. Los Obispos suramericanos decían en su encuentro de Puebla: "Para que funcione bien, la sociedad requiere las mismas exigencias del hogar; formar personas conscientes, unidas en comunidad de fraternidad para fomentar el desarrollo común. La oración, el trabajo, la actividad educadora de la familia, como célula social, deben orientarse a trocar las estructuras injustas, por la comunión y participación entre los hombres y por la celebración de la fe en la vida cotidiana. En la interpelación recíproca que en curso de los tiempos se establece entre el Evangelio y la vida concreta, personal y social".

    El proyecto primitivo de Dios al hacer el matrimonio como un signo del amor que tiene al hombre, ofrece una realidad de esperanza y de amor, para todos los días y todas as personas, pero también para situaciones de crisis como las que está viviendo hoy el mundo.

    Nadie se casa sólo para ser felices en solitario. Si lo hace se empobrece, pues su acción lo encierra en una espiral de soledad y de desgaste que pronto romperá el mismo matrimonio. El matrimonio tiene una gran función social y quien entra en él debe hacerlo mirando también al mundo que le rodea. Tiene que ser antorcha que ilumina a su alrededor a otros matrimonios que siguen el camino de otras liberaciones. Tiene ayudar a todos como respuesta a la dimensión social del ser humano.

     El hombre y la mujer que se une en santo matrimonio, si son conscientes de su responsabilidad, tienen que pensar en la vida. Tienen que fortalecerse en el hogar y luego salir de él para hacer el bien. La vieja idea romana de que la mujer iba al matrimonio para ser reina de su hogar y permanecer en él en espera de los hijos y luego en entrega total a su crianza y educación, hoy debe ser reemplazada por la proyección social de ambos cónyuges, que deben sentirse por igual solidarios de su proyección social.

   La mujer tiene el mismo valor que el varón y debe moverse con naturalidad en política, en economía, en la lucha por la paz, por la justicia y por la libertad, que todo ello implica aportes a la dignidad. El mundo nuevo de hoy no puede nutrirse ya de los viejos clichés de antaño. La semilla de Jesús en el Evangelio de que el varón debe respetar a la mujer del mismo modo que la mujer respeta al varón hay ido progresando en la Historia y lo seguirá haciendo en los años y en los decenios venidero.

  

3. Esquema directivo para una Catequesis
 
4. Ejercicios para realizar con los catequizandos

 

1 Experiencia

 

   Podemos recoger en una encuesta las razones por las que se casaron diversos matrimonios que cada miembro del grupo o de la clase conoce y con los que se relaciona: propios padres, algunos tíos, vecinos o conocidos. La pregunta debe ser discreta y la respuesta se puede consignar una vez que se aporta al grupo.
     Conviene realizar esa encuesta con discreción y delicadeza, evitando entrar en pormenores que pertenece a la intimidad de las familias, los cuales reclama respeto máximo.

2 Reflexión

       El educador hará ver que Jesús quiso que el matrimonio, el amor y la familia fueran un fundamento de su Iglesia y dejó claro a sus discípulos que la mujer es igual que el varón, que el amor está por encima del instituto y que la palabra matrimonial es firme, indisoluble y auténtica

3. Acción
 

       Perfilar una plan en forma de grupos de trabajo de cómo tiene que ser el matrimonio para que todos, los esposos y los hijos que tengan, vivan felices. Alerta , insistir en los deberes de los hijos en la familia, para que caigan en la cuenta de que la felicidad está dentro de los planes de Dios, pero que es responsabilidad de todos. (Y alerta si algunos miembros del grupo o clase tienen un hogar deficiente en formas, tratando de que no por ello se sientan alejados de la felicidad aunque lo estén del ideal familiar)

   4. Participación

      Poner en común las consignas sacadas en los grupos y seleccionar las más comprometedoras y también concretar con realismo las utópicas a las que son dadas los niños y jóvenes.
    Sería bonito redactar un manifiesto con esas consignas, y hacer que los miembros del grupo las lleven por escrito a sus casas y las comenten con sus mismos padres.

     5.  Interiorización

         Se puede terminar con una plegaria por las propias familias. El educador puede añadir ante sus alumnos alguna frase o breve petición a Dios si conoce alguna familia con problemas, por tener algún enfermo en casa o por tener alguna situación difícil (desempleo, separación, etc.)
   Conviene no eludir os temas o situación espinosos o delicados, pues los educandos los viven en sus carnes y a veces el desahogo sirve de factor purificador y de consuelo

 

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 Para pequeños
 
 

     Se puede terminar con una plegaria por las propias familias. El educador puede añadir ante sus alumnos alguna frase o breve petición a Dios si conoce alguna familia con problemas, por tener algún enfermo en casa o por tener alguna situación difícil (desempleo, separación, etc.)
   Conviene no eludir os temas o situación espinosos o delicados, pues los educandos los viven en sus carnes y a veces el desahogo sirve de factor purificador y de consuelo


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medianos

         Hacer un estudio de los que dice San Pablo del matrimonio en la Epístola a los Filipenses. Leerlo y explicar que en el contexto del tiempo, se alude a la dependencia de la mujer con relación al varón. Pero que en nada implica sumisión desigual, sino que el matrimonio se presente como reflejo del amor de Cristo a la Iglesia

Para mayores

     Buscar en la Biblia el libro de Tobías y hacer una fotografía del buen matrimonio y de lo que representa el amor. Analizar la plegaria final de los esposos al llegar a la alcoba matrimonial y pedir a Dios la ayuda contra el mal y la felicidad.
   Si queda tiempo y es posible analizar el Cantar de los Cantares frases amorosas, reclamando la ideal del amor y no simplemente la sutileza intersexual de los textos

 

Vocabulario Interesante. Vida. Matrimonio. Alianza. Celebración. Desponsorio. Esponsales. Casamiento. Boda. Nupcias. Divorcio. Repudio. Separación. Cónyuges. Patrimonio. Soltería. Viudez. Adulterio. Amancebamiento

        Libros interesantes pueden ser

        El matrimonio cristiano: sacramento de la creación y redención. Varios. Navarra. Ed. Eunsa. 2008

   El sacramento del matrimonio. Preparar la celebración sacramental. . Eugenio.  Alburquerque. Madrid. CCS. 2007

  Un amigo llamado Jesús. Santos Benetti. . Madrid. San Pablo 1998

    Creo en la Iglesia: precariedad institucional y Reino de Dios. Christian Duquoc.  Santander.  Sal Terrae. 2001

    Iglesia par el Reino de Dios. Cecilio de Lora. Madrid. PPC 2007

 

 

 
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