
La Iglesia desea presentar el hechote la transfiguración de Jesús en el Monte como un modelo de lo que debería ser la Cuaresma y la Pascua para el cristiano. Si la relación con Dios cautiva y convierte las almas, el relato de lo que sucedió en el Tabor, el monte tradicionalmente relacionado con el hecho, puede ser el ejemplo vivo de la conversión del cristiano.
1ª Lectura. Génesis 15. 5-12 y 17-18
La alianza del Señor con Abraham, renovada varias veces, según el relato del Génesis, es la Alianza Vieja, emblema de la Alianza Nueva que Jesús realizó en la tierra. Por eso la Iglesia propone hoy a nuestra consideración. Un relato dice así:
Lo llevó el Señor afuera y continuó diciéndole: "Mira hacia el cielo y, si puedes, cuenta las estrellas". Y añadió: "Así será tu descendencia".
Abraham creyó en el Señor, y el Señor se lo tuvo en cuenta para su justificación.
Entonces el Señor le dijo: "Yo soy el Señor que te hice salir de Ur de los caldeos para darte en posesión esta tierra".
"Señor,- respondió Abraham,- ¿cómo sabré que la voy a poseer?"
El Señor le respondió: "Tráeme una ternera, una cabra y un carnero, todos ellos de tres años, y también una tórtola y un pichón de paloma".
Él trajo todos estos animales, los cortó por la mitad y puso cada mitad una frente a otra, pero no dividió los pájaros. Las aves de rapiña se abalanzaron sobre los animales muertos, pero Abraham las espantó.
Al ponerse el sol, Abraham cayó en un profundo sueño, y lo invadió un gran temor, una densa oscuridad. Cuando se puso el sol y estuvo completamente oscuro, un horno humeante y una antorcha encendida pasaron en medio de los animales descuartizados.
Aquel día, el Señor hizo una Alianza con Abraham diciendo: "Yo he dado esta tierra a tu descendencia, desde el Torrente de Egipto hasta el Gran Río, el río Éufrates.
2ª Lectura: Filipenses 3. 17. 4. 1
San Pablo presenta en su carta a los Filipenses los rasgos constitutivos de la nueva Alianza y resalta que su centro es Cristo.
“Hermanos, sed imitadores míos, y fijaos en los que viven según el modelo que tenéis en nosotros. Porque muchos viven según os dije tantas veces, y ahora os lo repito con lágrimas, como enemigos de la cruz de Cristo, 19 cuyo final es la perdición, cuyo Dios es el vientre, y cuya gloria está en su vergüenza, que no piensan más que en las cosas de la tierra.
Pero nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos como Salvador al Señor Jesucristo, el cual transfigurará este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo, en virtud del poder que tiene de someter a sí todas las cosas.
Por tanto, hermanos míos queridos y añorados, mi gozo y mi corona, manteneos así firmes en el Señor.
3ª Lectura: Lucas 9. 28-36
El relato de la Transfiguración del Señor es hermoso y orientador. Es el modelo de lo que puede ser el alma del cristiano, si sigue los pasos de su divino Maestro.
En aquel tiempo, sucedió que, unos ocho días después de estas palabras, tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar.
Y sucedió que, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus vestidos eran de una blancura fulgurante. Y he aquí que conversaban con él dos hombres, que eran Moisés y Elías, los cuales aparecían en gloria resplandeciente, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén.
Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él.
Y sucedió que, al separarse ellos de él, dijo Pedro a Jesús: "Maestro, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías", sin saber lo que decía.
Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra; y al entrar en la nube, se llenaron de temor.
Y vino una voz desde la nube, que decía: "Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle."
Y cuando la voz hubo sonado, se encontró Jesús solo. Ellos callaron y, por aquellos días, no dijeron a nadie nada de lo que habían visto.
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Jesús se preparaba ya para la etapa final de su vida. El sabía que se acercaba su fin y que iba a ser apresado, condenado y ejecutado en el suplicio de los esclavos.
Quiso dejar a sus discípulos una prueba del valor de la esperanza, haciéndoles conocer su relación directa con el Padre. Eligio a los tres más decididos Pedro, Santiago y Juan y los llevó consigo a un monte. Allí realizó uno de sus misteriosos hechos milagrosos, al manifestarse ante los tres discípulos en toda su gloria. Eso fue el hecho de transfigurarse, pues en la claridad que reflejó su figura, en la conversación que mantuvo antes los discípulos atónitos y ante la voz del Padre que le declaraba su Hijo amado, fue la prueba contundente de su identidad divina.
Nuestra vida es un camino hacia el Cielo. Pero es un camino que pasa a través de la Cruz y del sacrificio. Cada día habremos de luchar contra las pasiones, las tentaciones, los peligros. Es precisamente lo que estos domingos de Cuaresma la Iglesia quiere que se grabe en nuestra mente y en nuestro corazón.
La vida cristiana se da en este mundo. El secreto del cristiano es hacer compatible lo terreno y lo celestial. Jesús vivó su gloria como Dios, pero la hizo compatible con su vida como hombres.. Ahí radica el misterio de su divinidad en lo humano y de su humanidad en lo divino.
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Los discípulos quedarían desconcertados al `poco tiempo cuando sucedieron los acontecimientos de la Pasión. Pero el Señor quiso prepararles haciéndoles conocer, a tres de manera directa, a los demás por el testimonio de los tres, que el Padre Dios la declaraba su Elegido y que Moisés y Elías, las dos grandes figuras emblemáticas para los judíos, hablaban con él familiarmente.
El Señor condujo al Tabor a estos tres precisamente por que era los que iba a llevar más cerca de si también en el Huerto de Getsemaní. Ellos vieron y testificaron su gloria y ellos testificaron luego su agonía
También a nosotros quiere el Señor que los hombres cultivemos la esperanza en el cielo y que tengamos la seguridad del triunfo final cuando la tentación y la dificultad llegue. Pensar en lo que aguarda nos ayuda a ser fuertes y a perseverar en el bien. Saber que la dificultad va a llegar exige preparación, fortaleza, serenidad y mucha confianza en Dios.
Un escritos decía: “No dejemos de traer a nuestra memoria el lugar que nuestro Padre Dios nos tiene preparado y al que nos encaminamos. Cada día que pasa nos acerca un poco más. El paso del tiempo para el cristiano no es, en modo alguno, una tragedia; acorta, por el contrario, el camino que hemos de recorrer para el abrazo definitivo con Dios: el encuentro tanto tiempo esperado
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Pedro expresó este sentimiento con sus palabras: ¡Qué bien estamos aquí!; si quieres haré tres tiendas: una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías (Mt 17, 4). Pero el Señor se encargaría luego de decirle que no todo era gozo y triunfo. Que vendrían los días amargos del dolor. Que en la vida todo es lucha no siempre victoriosa y a veces fracaso y dolor. Pero que al final de todo vendrá la liberación, la salvación, el triunfo final.
Es hermosa la referencia que un día aparecería en la Carta que se atribuye a Pedro y que, de ser suya, escribió muchos años después: “Cuando os hemos hablado de la venida del Señor. El Jesús Mesías, no nos hemos apoyado en fábulas rebuscadas, sino en lo que hemos visto como testigos de vista. El fue honrado y glorificado por Dios Padre, cuando la sublime gloria le dirigió esta voz: Éste es mi Hijo, el Amado, en quien tengo mis complacencias. Y esta voz, venida del cielo, la oímos nosotros estando con Él en el monte santo (2 Pdr 1, 16-18).
El Señor mostró su divinidad y la Iglesia nos los recuerda en estos días en que vamos a llegar a la Semana Santa, a los días del dolor. El Papa Juan Pablo II decía un día: “La transfiguración les a los seguidores de Jesús revela a un Cristo que no se descubría en la vida de cada día. Está ante ellos como Alguien en quien se cumple la Alianza Antigua, y, sobre todo, como el Hijo elegido del Eterno Padre al que es preciso prestar fe absoluta y obediencia total” (Homilía 27-II-1983)

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1. Experiencia
Se puede presentar alguna imagen de arte sobre la Transfiguración, escena que siempre fue de especial devoción de los artistas, pues fue una de las preferida por la piedad cristiana. Ante su figura y ante la escena se puede explica y se puede comentar el texto evangélico
Se recomienda la de Rafael.

Con los catequizandos o los alumnos se pueden hacer muchos ejercicios. Escoger entre los 20 personajes que se reflejan en el cuadro uno y simular que se está en el Tabor y se ve lo que se ve en el cuadro. Cometarios de cada uno… palabras, impresiones.
2. Reflexión
Tratar de explicar luego las frases evangélicas
- Hablaba con Moisés y Elías
- Los apóstoles tenían sueño
- Una nube los cubrió
- Bueno es estar nos aquí
- No sabía lo que se decía
- Este es mi Hijo el Elegido
3. Acción
Hacer un trabajo de grupo sobre los que en nuestra vida de estudiantes o jóvenes necesitamos mejorar: podemos jugar con las palabras transfigurar, figurar, desfigurar, configurar. Se dibuja en la pizarra o en un papel y cuadro con los cuatro campos y se llena respuestas a la pregunta EN QUE NOS PODEMOS NOSOTROS…(desfigurar…)
Cubierto el papel con ideas de la experiencia el catequista o profesor centra la atención en cada uno. Poner una cosa personal en secreto... Si es buena, hacer una oración de agradecimiento. Si es mala, hacerla de perdón. Partir siempre de la frase. “Padre del cielo, tu dijiste en el Tabor que Jesús era tu Elegido… Por ello te ruego que…
4. Participación
Relacionar mediante una imagen, foto, póster, recorte, etc buscado al efecto con la consigna: “A El debéis escuchar”, con una frase de las leídas en la Epístola a los Romanos
“Sed imitadores míos”
“Tenéis un modelo en nosotros”
“Muchos viven como enemigos de la cruz
“El final es la perdición”
“No piensan más que cosas de la tierra”
“Somos ciudadanos del cielo”
“Transfigurar el miserable cuerpo en cuerpo glorioso”
Manteneos así firmes en el Señor”.
Ambas cosas hay que debe figurar arriba de la foto una y abajo la otra.
Relacionar la figura de Jesús transfigurado con la visión de Abraham. Entonces surgió la esperanza. Con Cristo se llevó al cumplimiento. Si hay tiempo, buscar teofanías de Dios en la Biblia de Abraham y Moisés, y decir por que aquí aparecen ambas figuras hablando con Jesús
5. Interiorización
Concluir la catequesis hilvanando las plegarias recitadas y escritas anteriormente. Y recitar una que resuma en lo posible los sentimientos de todos.
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Pequeños.
Pintar un cuadro de la transfiguración. Evidentemente no será de arte, pero lo importante es situar a los personajes que estaban en torno a Jesús, sobre el monte (son seis) y en la llanura inferior. Eran muchos y todos “seguían a Jesús”. Explicarles con el dibujo lo que es seguir a Jesús
Hacer una dramatización por siete alumnos o catequizandos, después de haber escuchado la lectura del texto, de lo que aconteció en el monte Tabor. Voz del Padre, Elías y Moisés, Pedro, Santiago y Juan y sobre todo Jesús
Niños medianos
Dibujar el Tabor, un monte, y situarlo en Galilea. Buscar en el Evangelio hecho que Jesús protagonizó en sus entornos: milagros, discursos, plegarias…
Escribir una maniobra de teatro, tomando como escena el Tabor y haciendo referencia el mar de Galilea, el Lago de Genezareth, que se contempla desde el monte. Se pueden inventar personajes que han ido a explicar desde el lugar el hecho de la Transfiguración
Para niños mayores
Buscar en algunos libros, si se puede por Internet, tres o cuatro cuadros de pintores sobre la Transfiguración. Analizar y explicar la escena. Indicar lo que hay estrictamente de evangélico o lo que es imaginación del pintor. Analizar lo que hay común en todos los cuadros y lo que hay de original o diferente en cada uno de ellos
Simular una conversación telefónica entre dos periodistas que han ido a buscar noticias sobre Jesús. El uno habla desde el Monte Tabor y el otro desde el Monte de las Bienaventuranzas. Buscar información, fomentar la fantasía, preparar el tema de la conversación leyendo el texto evangélico que hace referencia a ambos montes. Los demás que escuchan la conversación pueden luego de terminadas hacer preguntas.
Preadolescentes.
Establecer una relación entre dos personajes que han ido a Palestina y están visitando el templo que hoy existe en el monte Tabor: unos es un turista ateos y descreído y el otro es piadoso cristiano que ha acudido allí a rezar. Los dos hablan sobre sus impresiones.
Complementos para la reflexión
Vocabulario básico. Tabor. Elías. Moisés. Transfiguración Gloria de Dios. Revelación. Misterio. Trasfiguración. Extasis. Visión.
Libros interesantes
El misterio de la transfiguración. Raniero Cantalamessa. Burgos Monte Carmelo. 2007
Transfiguración: un programa de santificación cristificante. Ignacio Larrañaga. Madrid. San Pablo. 1997
Tabor y Sinaí. Michel Turnier. Madrid Versal SA. 1989
Conversión cristiana. Salvador Vergés. Salamanca. Secretariano Trinitario. 1981
Acceder al misterio de Jesús a través del Evangelio. Jean Vanier. Santander Sal Tarrae. 2005
Milagros de Jesús y teología del Milagro. René Latourelle. Salamanca. Sígueme. 1997
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