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ESCUELA DE CATEQUISTAS
Catequesis 100321

(Número significa año/ mes/ día).

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Domigo 5º de Cuaresma  

Ciclo C

La mujer pecadora perdonada

Recordar: La catequesis se cambia cada miércoles

PARA PREPARAR EL TEMA DE LA SEMANA

 

 

 

 

 

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1. Notas sobre la Sagrada Escritura. Lecturas Litúrgicas del Domingo actual

 
2. Reflexión. ¿Qué nos dicen estas lecturas?

     

    

La misericordia que Jesús derrocho en su vida de profeta y mensajero del reino de Dios es impresionante.
Una mujer sorprendida en pleno adulterio es respetada por Jesús y sal-vada de ser apedreada…
Los otros comentarios que encontramos este domingo cercano el re-cuerdo de la Pasión son de Isaías y de la Carta paulina a los Filipenses. El uno anuncia que Dios protege al pueblo por compasión. El otro nos dice que Jesús rompió todos los esquemas y proclamó mensaje de perdón.

1ª Lectura. Isaías 43, 16-21

El fragmento de Isaías de ese profeta a quien los antiguos llamaron el Quinto evangelista por que reflejaba tan bellamente las cosas que iban a acontecer en tiempos de Jesús, alude a la misericordia de Dios, salvador de su pueblo, a pesar de las infidelidades de los hombres.

“Así habla el Señor, el que abrió un camino a través del mar
y un sendero entre las aguas impetuosas; el que hizo salir carros de gue-rra y caballos, todo un ejército de hombres aguerridos. Ellos quedaron tendidos, no se levantarán, se extinguieron, se consumieron como una mecha.
No se acuerden de las cosas pasadas, no piensen en las cosas anti-guas; yo estoy por hacer algo nuevo: ya está germinando, ¿no se dan cuenta?
Sí, pondré un camino en el desierto y ríos en la estepa.
Me glorificarán las fieras salvajes, los chacales y los avestruces;
porque haré brotar agua en el desierto y ríos en la estepa, para dar de be-ber a mi Pueblo, mi elegido, el Pueblo que yo me formé para que pregona-ra mi alabanza

2ª Lectura. 2 Filipenses 3, 8-14

San Pablo hace una bella fotografía del Cristo bueno, maravillosamente bueno, que siempre está dispuesto a perdonar las debilidades de los hombres

Hermanos. Os voy a decir más. Yo juzgo que todo es pérdida ante la su-blimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien perdí to-das las cosas y las tengo por basura para ganar a Cristo y ser hallado en él, no con la justicia mía, la que viene de la Ley, sino la que viene por la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios. Está apoyada en la fe. Conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte, tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos.
No que lo yo tenga ya conseguido o que sea ya perfecto, sino que con-tinúo mi carrera por si consigo alcanzarlo, habiendo sido yo mismo al-canzado por Cristo Jesús.
Yo, hermanos, no creo haberlo alcanzado todavía. Pero una cosa hago: olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante, corriendo hacia la meta, para alcanzar el premio a que Dios me llama desde lo alto en Cristo Jesús.

3ª Lectura. Juan 8, 1-11

Rompe los esquemas y culmina la fotografiad e las misericordia divina. Una pecadora es perdonada en el momento más comprometido de su in-fidelidad y de su pecado.

En aquel tiempo Jesús se fue al monte de los Olivos. Pero de madru-gada se presentó otra vez en el Templo, y todo el pueblo acudía a él. En-tonces se sentó y se puso a enseñarles.
Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio y le dicen
: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moi-sés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?"
Esto lo decían para tentarle, para tener de qué acusarle.
Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra.
Como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: "Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra." E inclinán-dose de nuevo, escribía en la tierra.
Ellos, al oír estas palabras, se retiraron uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio.
Incorporándose Jesús le dijo: "Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?"
Ella respondió: "Nadie, Señor."
Jesús le dijo: "Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más."

 

 

El mensaje de Jesús está hecho de palabras y de hechos. Jesús hablaba de misericordia, de compasión y la gente le escuchaba. Pero él sabía que las palabras fácilmente se borran. Y por eso muchos signos, mu-chos milagros y planteo muchas parábolas y muchas metáforas, a fin de que le entendieran mejor.

Sus palabras habrían resonado hasta hoy y estarían todavía en nues-tro recuerdo como un sonido salvador. Pero Jesús también quería dejar algo más concreto y firme y por eso también hablo con los hechos. El texto evangélico de hoy nos trae a la memoria un hecho portentoso que seguramente nunca olvidaron los que lo presenciaron y que todavía nos impresiona cuando hoy escuchamos el relato.

Sorprendieron los fariseos, los adversarios de Jesús, a una mujer que estaba casada y estaba adulterando con otro hombre que no era su ma-rido. La Ley de Moisés mandaba apedrear a las que eran sorprendidas en ese pecado. Pero los fariseos la llevaron a Jesús, no por fidelidad a la letra de la ley o por amor a la verdad, sino para ver si lograban ponerle a ese profeta de Galilea, a ese predicador en un aprieto. Incluso llevaban la intención de hacerle caer en una callejón sin salida y denunciarle después como violador del orden o de la ley.

Si se ponía de parte del la ley y mandaba apedrearla, le acusarían de cruel y de homicida pues los romanos tenía limitado el poder del pueblo y no dejaban que mataran a nadie sino que era el procurador el que se reservaba la pena capital. Era una forma de humillar a los pueblos some-tidos. Si ponía de parte de la misericordia, la acusación iría al Sanedrín, el tribunal judío, para que fuera el que pidiera la condena de Jesús por no haberse puesto de parte de la Ley y haber aconsejado el perdón o la misericordia.
La trampa era perfecta. No era cuestión de moral. En aquel momento y en aquel país sometido, romanos, como los griegos y y los mismos judíos adulteraban con tanta facilidad, que era un hecho que no merece-ría llevar a un infractor de este tipo a los tribunales y menos a una mu-jer, que era en ambas sociedades un ser inferior.

La salida de Jesús fue desconcertante para los acusadores y sorpren-dente para los espectadores que se había juntado para escuchar a aquel predicador de Galilea, que no era de ningún partido y que tenia fama de hacer verdaderos milagros… Por eso la expectación ara máxima.

¿Qué hizo Jesús. Se puso a escribir en el suelo ¿Los pecados de adul-terio de los acusadores? ¿Algún mandato de la Ley? ¿Algunos nombres propios de los presentes? No lo sabemos. Simplemente escribía con el dedo. Algo fue muy duro lo que escribía porque, como ellos insistieran, él se enderezó y les dijo desafiante: El que de vosotros no haya cometi-do ese pecado, que tiré contra ella la primera piedra.”

Apenas escucharon la respuesta de Jesús, los acusadores se echaron hacia atrás avergonzados. O sea que aquellos que acusaban eran hipó-critas. Todos ellos debían de tener más de un adulterio en las espaldas. Comenzaron a marcharse como pudieron y “empezando por los más viejos”

+ + + +

Pero Jesús no se quedó ahí. El pasaje evangélico es claro y aleccio-nador. La mujer teme, los fariseos huyen, Jesús domina con su sabidu-ría la trampa en la que le quieren poner. Es de suponer una mirada com-pasiva en el rostro amoroso y misericordioso de Cristo. Y una firme y clara consigna. ¿Dónde están? Ninguno, Señor. Yo tampoco te condeno. Vete y no peques más… por que lo que has hecho es pecado. Vete y no peques más en adelante.

Los escribas y fariseos, con el corazón lleno de hipocresía, no la hubieran perdonado. La hubieran apedreado sin preguntar más. Era pe-cadora. Había sido sorprenda en el mismo hecho pecaminoso de su adulterio. Jesús representaba otro mundo, otra realidad, otro evangelio de salvación y de perdón.
Los hombres caemos con facilidad en pecado. Somos débiles. La compasión de Jesús tiene que ser para nosotros un camino hacia la fuerza del perdón y de la salvación, no hacia la fácil justificación del mal. Somos conscientes de nuestra debilidad y de la facilidad con la que caemos en le pecado sin la gracia de Dios no li8muna nuestra vida…

¿Y la gente que miraba? ¿Y nosotros que recibimos tal consigna? Sentimos sorpresa, cierto desconcierto, temor y sutil descubrimiento de que Jesús es capaz de perdonar a una pecadora pero también rechaza el pecado. Salva pero manda no pecar. Expresa infinita misericordia inclu-so con la que ha sido sorprendida adulterando, pero rechaza el pecado con toda claridad.
Parece ser que el perdón tan fácil de un pecado tan grande en un tiempo en que la mujer era una posesión del marido. Era como un desa-fío de libertad. Jesús podía haber dicho. “Vete y arréglate con tu marido a ver si él te perdona una vez que has sido descubierta.

Pero es Jesús el que toma la iniciativa y perdona. Por eso este hecho de Jesús, que no parábola, ante una mujer que clara e indudablemente sorprendida en pecado, es un desafío de misericordia, pero también es una consigna de lucha contra el mal y de victoria,

En algunos manuscritos de Lucas de tiempos antiguos hasta quitaron este relato, por ser verdaderamente escandaloso y parecer que Jesús excedía en el perdón. Decía sin más, ante un hecho así: vete, yo tampo-co te apedreo. Pero no peques más. Era escandaloso que Jesús fuera tan compasivo. Sin embargo es el mensaje del Evangelio: el perdón fá-cil, la consigna de huir del mal, la invitación al arrepentimiento… hasta setenta veces siete.

El tierno sentido del perdón de Cristo nos hace pensar en uno de los mensajes de la Epístola de Juan: “Hijitos, no queráis pecar, pero si pe-cáis, acordaos que tenéis a Jesucristo por salvador (1. Jn 2.1)


3. Esquema directivo para una Catequesis
 
4. Ejercicios para realizar con los catequizandos

 

Experiencia

Se puede leer en el grupo el hecho de la salvación del pueblo en Exo-do. Se lee en silencio y se buscan frases que signifiquen que Dios sigue acordándose de su pueblo elegido, a pesar de que este desde mucho tiempo antes en Egipto
Se buscan frases que aludan a la misericordia, a la compasión de Dios, frases que aludan a que Yaweh sigue amando al pueblo a pesar de sus infidelidades.

Reflexión

Una buena reflexión sobre la fidelidad y el amor de Dios a los hom-bres por parte del Catequista o del profesor de religión puede ser excelen-te. Luego se buscan frases similares en el Profeta Isaías, a partir del texto que aparece en este domingo.
Luego se puede presentar un cuadro de arte en la que los fariseos es-tán rodeando a la mujer que han llevado ante Jesús por que la encontrado pecando
Se hace una lluvia de ideas sobre las reacciones de todos los que están en la escena. Se puede describir el cuadro que se presenta o se puede dejar que la imaginación suponga las caras y reacciones de la gente que debió haber en el lugar de la escena: Jesús, los fariseos acusadores, los curiosos de turno, las mueres que estaban también mirando la escena, los apóstoles que andaban cerca, la misma adúltera tendida en el suelo con cara de terror.
Después de la descripción el catequista o el profesor puede comentar las frases de ellos: fariseos Hemos hallado a esta mujer … ¿Tú que di-ces?. Se puede analizar la trampa en que querían meterle a Jesús
Jesús reacciona de manera inesperada… La Ley dice eso… vosotros queréis la ley.. Los que no hayan pecado de vosotros comience tirando la primera piedra…
La huida disimulada de los acusadores empezando por los más peca-dores, los más viejos. La pregunta de Jesús y l a respuesta de la mujer
La sentencia de perdón de Jesús, seguida de la consigna. No peque más en adelante, pues te he salvado la vida, que buscaban tus acusado-res

Acción

Una buena reflexión sobre la fidelidad y el amor de Dios a los hom-bres por parte del Catequista o del profesor de religión puede ser excelen-te.
Luego se buscan frases similares en el Profeta Isaías, a partir del texto que aparece en este domingo.

Participación
Buscar hechos similares. Una lluvia de tales hechos hoy podrían pa-sar en nuestro entorno… Hechos de hipocresía… Noticias de periódicos de quien habla de paz y hace la guerra, de quien alaba el trabajo y es pe-rezoso, de quien habla de justicia social y nunca da un limosna…
Las indicios de infracciones de la ley están a la orden del día: un señor que roba y es cogido en el pecado… Un joven que abusar de una persona débil y pretende aprovecharse e ella y es traído al corro de los curiosos y se jacta queriendo hacer gracia… etc.
Cada uno de los catequizandos o de los escolares sugiere un caso y lo compara con la mujer del evangelio del día.

Interiorización

Hacer un recuerdo de los hechos de perdón hay en el Evangelio: Je-sús que le niega… el paralítico que recibe el perdón de los pecados… los judíos que crucifican a Jesús y Jesús que dice “Padre, perdónales.
Suele ser interesante citar a Judas y contar su historia y su desespera-ción final y pensar que Jesús quería haberle perdonado. Es seguro que, aunque Jesús hubiera muerto por su traición, hubiera podido ser un tes-tigo de la resurrección y del perdón, si se hubiera arrepentido y hubiera hecho como Pedro, que lloró su negación de Jesús
Sacar aplicaciones para la vida. Entro todos se puede realizar un mu-ral para mantenerlo unos días a la vista, en donde cada uno relata en po-cas lineas un hecho y establece la comparación con la acción de Jesús al perdonar al pecadora…. Un asesino mata en un arrebato… si se arrepien-te Dios le perdona.

 

 

 

 

 

Niños pequeños

Hacer una dramatización sobre un robo, una mentira, una desobe-diencia, un faena a un compañero… Otros compañeros detienen al infrac-tor y se lo llevan al que hace de Jesús. Los niños le acusan, piden el cas-tigo…
El niño ue hace de Jesús tiene la lección bien aprendida… “ A ver, tu, que le acusas… ¿nunca has hecho algo parecido?.. mentira, robo, pereza, desobediencia…”fuera de aquí, no tienes derecho a acusar a nadie”. Y al infractor le dice… “Vete, no te acuso ni castigo… pero no hagas más ve-ces estas cosas…La dramatización se termina recordando sin reservas el hecho evangélico

Niños medianos

Buscar hechos que suponen un delito o un pecado y que merecen cas-tigo y redactar una breve plegaria de arrepentimiento. O se puede también ir colocando , cada niño la suya, una ficha con tres partes: un delito o pe-cado… una acusación y una petición de castigo… Luego una razón para perdonar… y luego esa plegaria de arrepentimiento. Se pueden ir colo-cando las plegarias en la pared y luego leer alguna y analizar si son fre-cuentes los tales delitos o pecados y si es correcta la

Se puede pasar una hoja con dos parte… Falta o infracción que se ha observado en alguna persona, compañero, adultos, familiar, en la parte izquierda… Y en la parte derecha lo que diría Jesús a una persona si al-guien se la trajera delante pidiendo que la diera un castigo…
Por ejemplo a) un hecho: un borracho que ha ido rompiendo cosas y perjudicando por la calle. b) Un castigo. Se pide que esté en un calabozo de la policía, por dos o tres días. c) Una palabra de perdón de Jesús y que consecuencias le pide al que ha cometido tal acción que debe hacer.

Mayores y preadolescentes

Estudio de la misericordia de Dios y de la misericordia de Jesús. Buscar anuncios de misericordia en los Salmos, en los profetas Isaías y Daniel, y hacer un cuadro comparativo. Sacar consecuencia para la vida presente. Conviene que los textos queden escritos, como haciendo una colección. Y que sean seguidos de sugerencias de vida cristiana, con arrepentimien-to y rechazo del mal

Simular un viaje de Jesús por algunos lugares de la sociedad actual: por una Discoteca, por un comercio popular, por un Banco, por una cácel, por una prostíbulo, por la sede de un partido político…
Cada alumnos o cada catequizando hace de Jesús en un lugar de esos o de otros similares. Conviene evitar el negativismo… encontrará cosas buenas… resaltarlas… Hallará alguna mala. Esa es la que tiene que con-denar.

Elementos para la reflexión

Vocabulario selecto: Adulterio. Perdón. Pecado. Fidelidad. Debilidad. Concupiscencia. Pasión. Confesión. Hipocresía. Acusación. Juicio.

Libros de posible consulta

Jesús de Nazaret. El Evangeliio de Lucas escuela de justicia y miseri-codia. Francisco Riera. 2007. Bilbao. Desclee de Brower
Dios rico en misericordia. R. Abad Toribio. Barcelona Casals. 1992
Lucas, Evangelista de lka ternura de Dios: Diez catequesis sobre la misericordia. Francisco Ramos.1997 Navarra. Verbo Divino
Jesús y la misericordia. José A. Pagola. 2005. Bilbao. Editorial Idatz
Tiempo para la misericordia. Antonio Llamas. 2006 San Pablo. Madrid.

 

 

 
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